Se fue la voz de Cinemateca
La muerte de Manuel Martínez Carril, se agrega al rosario de críticos desaparecidos recientemente
Manuel Martínez Carril fue por décadas Cinemateca Uruguaya, una de las instituciones culturales más importantes del país. Si bien esta organización siempre tuvo un carácter grupal, Martínez Carril fue su director responsable desde finales de la década de 1960, fue su motor y su cerebro, su principal creador de ciclos y festivales, su principal cara visible. Y también, cómo olvidarlo, su voz. Cuando El Observador lo entrevistó por última vez, en 2012, su voz, emblema sonoro de la Cinemateca con avisos antes de cada película, seguía siendo baja y profunda.
Su muerte, producida ayer a los 76 años, enluta a la cultura nacional. Su velatorio se realizará hoy de la hora 14 a las 22 en la sala tres del edificio Previsión (Barrios Amorín 1076, esquina Durazno).
Martínez Carril fue el responsable de que generaciones y generaciones de uruguayos aprendieran viendo películas de países alejados culturalmente de Uruguay, pero dueños de una categoría y una maestría que hacen del cine un arte. “El cine húngaro, búlgaro, polaco, los disidentes soviéticos como Tarkovski: todos fueron conocidos en Uruguay gracias a Cinemateca, porque hubo una continuidad de público exigente y, a la vez, esto fue también una base para la formación de espectadores”, recordó en la citada entrevista de hace dos años.
A lo largo de su vida, Martínez Carril fue gestor cultural, docente y periodista, ensayista, autor de varios libros sobre cine y crítica cinematográfica, directivo del Cine Club del Uruguay y presidente de la Asociación de Críticos Cinematográficos. Su extensa trayectoria al frente de la Cinemateca Uruguaya le valió una gran cantidad de reconocimientos como el de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Montevideo, Caballero de las Artes y las Letras del gobierno de Francia y Cavaliere de la República Italiana.
Fue director del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay entre 1981 y 2009, programador de Mercocine y director artístico del festival de Cine de Punta del Este.
Hasta el final de su vida, Martínez Carril siguió activo en la escritura y en la crítica, escribiendo para el semanario Brecha, aunque le costaba caminar porque tenía un problema en la columna que le afectaba el equilibrio.
El título de este obituario quizás es injusto. Sí, su voz se fue pero en muchos sentidos queda viva. Su legado permanece y permanecerá en los ojos de los miles de espectadores que aprendieron de cine bajo su criterio.