Se quedan a festejar
Luego de llenar el Estadio Único de La Plata, No Te Va Gustar reunirá en cuatro fechas a unas 8.000 personas en el Auditorio Adela Reta
En 2012, cuando No Te Va Gustar celebró sus 18 años de vida, lo hizo bajo la sombra del dolor. La banda recién había perdido a su tecladista, Marcel Curuchet, y debió reprogramar gran parte de las 10 fechas que tenía en La Trastienda. Sin embargo, el espectáculo continuó y show tras show rindieron homenaje tanto a su carrera como a su compañero fallecido.
Dos años después, con la veintena a cuestas, las celebraciones son diferentes. Antes de pisar el Auditorio Adela Reta, la banda consiguió el enorme logro de llenar el Estadio Único de La Plata, convocando a casi 50 mil personas en la capital de la provincia de Buenos Aires.
Su anterior logro, como apuntó la revista Rolling Stone Argentina, fue en Costanera Sur, donde asistieron 45 mil fanáticos. Para el cierre de su gira El calor del pleno invierno, lograron superarse. La vez anterior que habían estado en La Plata lo hicieron frente a 25 mil asistentes.
Con ese gran hito fresco en una carrera que vienen forjando ya casi en sintonía en ambas márgenes del Río de la Plata, es que llegaron a Montevideo para ofrecer un show diferente al que realizaron la última vez que se presentaron en vivo en el Velódromo Municipal.
Con El calor del pleno invierno ya presentado y su documental El verano siguiente exhibido, lo que restaba era festejar. Por eso volvieron –luego de un año– con su espectáculo Otras canciones y agotaron las entradas de los cuatro shows a un mes de puestas a la venta.
Cada una de las fechas, que se extendieron desde el miércoles hasta hoy a la noche, tiene su propio setlist, apoyado en aquellas canciones que hace tiempo que no suenan sobre los escenarios, pero que viven muy presentes en la memoria colectiva de sus fanáticos.
Aquellos que llenaron la sala del jueves supieron corear a viva voz desde Tan lejos a Nadie duerme y, por supuesto, sus más importantes hits: Cielo de un solo color y el final ineludible con Verte reír y No era cierto.
Los nueve integrantes de la banda contaron con una larga lista de invitados, haciendo que por momentos el escenario llegara a picos de 15 músicos.
El ex Hereford, Diego Martino –que también participó del show en La Plata– fue una parte más de la banda, oficiando tanto en coros como en tercera guitarra. Para tocar dos de los temas más viejos del grupo, invitaron a dos de sus miembros fundacionales, Pablo “Chamaco” Abdala y Mateo Moreno. Juntos revivieron Yalala y Mucho más feliz, canciones que pertenecen a su primer y segundo disco, respectivamente. Para interpretar Corazones perdidos de Jorge Nasser invitaron a su creador, que también los acompañó en El equilibrista.
Las bandas invitadas para abrir los shows también variaron. Mientras que el miércoles estuvo Nicolás Varela, el jueves fue el turno de Alfonsina, cantautora que estrenó esa noche temas que estarán en su próximo disco, El bien traerá el bien y el mal traerá canciones.
Además de explorar un catálogo de larga data, la banda decidió aproximarse al teatro de manera diferente: recurrieron al formato clásico del Unplugged –sentados, con una puesta en escena e iluminación íntima–, pero totalmente conectados. Algunos de los temas aparecieron versionados, otros fieles a su composición original.
Tal vez por la larga ausencia de la banda en los escenarios montevideanos, o la nostalgia que despertaban en el público estas viejas canciones, el show se sintió constreñido en el Auditorio. Varios de los asistentes aguantaban las ganas de levantarse, bailando en sus asientos, coreando casi en un susurro, mientras otros no tenían ningún tapujo en levantarse para arengar a Emiliano Brancciari y –ayudados por el anonimato– gritar algún que otro halago.
Ya para los bises, el Auditorio los esperó de pie, y la banda, preparada para un cierre más roquero, reacomodó el escenario para tocar sin bancos ni atriles. La tríada Clara, Verte reír y No era cierto ofreció un cierre que necesitaban sus fans: coreado, gritado, festejado.