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En lo que va de 2012 el Ministerio de Salud Pública (MSP) registró seis fallecidos por tos convulsa, cinco de los cuales tenían menos de dos meses de edad. La cantidad de muertes puso en alerta a las autoridades y reavivó las críticas de algunos pediatras, que creen que el ministerio “está omiso” en su estrategia de vacunación.

En octubre de 2011 hubo un pico de casos de tos convulsa, una enfermedad infecciosa altamente contagiosa, que afecta especialmente a los niños y tiene sus consecuencias más graves en los lactantes. En ese entonces se supo que habían muerto al menos tres bebés en el Pereira Rossell. En total, el año pasado se registraron 630 casos de tos convulsa, alcanzando la cifra más alta desde 1987.

En noviembre el MSP liberó una vacuna gratuita para las personas que estuvieran en contacto con niños pequeños y para las embarazadas que cursaran el tercer trimestre de gestación. Sin una justificación oficial, la vacunación se suspendió el 29 de febrero.

Según fuentes de El Observador, el ministerio consideró que lo más grave había pasado y por eso dejó de vacunar . El último brote en Uruguay había sido en 2007, y los expertos sostienen que los picos de tos convulsa se suceden cada cuatro años, de modo que se podía prever que los casos irían en descenso.

Sin embargo, un informe técnico de la División Epidemiología del MSP, fechado el 18 de setiembre, revela que luego de aquel pico de octubre la enfermedad se mantuvo durante 2012 y “hubo más notificaciones de lo esperado”. Entre enero y mediados de setiembre fallecieron seis personas. La mayor cantidad de casos se dieron en los primeros tres meses del año. Esto es mucho si se lo compara con 2011 (el año del brote histórico), cuando hubo ocho muertos. Otros años prácticamente no hubo fallecidos.

Ante las cifras , el MSP “se encuentra analizando la situación en forma permanente” y tomó una serie de medidas: “convocar la comisión de expertos en el tema; adoptar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre medidas preventivas, tanto en situación de brote como durante la endemia; mantener la vigilancia centinela en los laboratorios de tres instituciones representativas del país; medir el impacto de las medidas de inmunización de adolescentes; y evaluar las otras recomendaciones de inmunización según se generen las nuevas evidencias científicas”.

Bebés tienen más riesgo

La tos convulsa se transmite por la saliva al estornudar, toser o reir. Si bien es una enfermedad que afecta a todas las edades, tiene sus efectos más graves en los menores de un año. La tasa de mortalidad para ellos ronda el 4%.

La vacuna que se aplica a los bebés de dos meses confiere inmunidad recién a partir de los cuatro meses. Antes, los niños son muy vulnerables a esta enfermedad.

Entre noviembre y febrero el MSP promovió la vacunación de las personas que estuvieran en contacto con niños pequeños: padres, madres, hermanos, abuelos, cuidadores. Esto se llama “estrategia capullo” porque se procura proteger al entorno del bebé. Pero es difícil captar a todos los allegados e implica altos costos. El informe que elaboró Epidemiología reconoce que la campaña “tuvo baja adherencia entre los grupos de riesgo”.

Los datos de 2011 y 2012 confirman que el 70% de los casos de tos convulsa se dieron en menores de un año, y sobre todo en menores de seis meses. Cinco de los fallecidos tenían menos de dos meses.

Reclaman vacunación

Los pediatras especializados en el tema cuestionan al MSP en su estrategia de inmunización. Actualmente se vacuna obligatoriamente a los bebés a partir de los dos meses y desde el año pasado también está incluida la vacunación obligatoria y gratuita a los 12 años. Pero para los expertos esto no es suficiente, ya que con los años se puede perder la inmunización adquirida.

Jorge Quian, exdirector de Salud del MSP, dijo a El Observador que el ministerio “está omiso en cuanto a la vacunación”, y en ese sentido celebró que Epidemiología haya decidido “evaluar las otras recomendaciones de inmunización”.

“A nivel internacional se recomienda vacunar a las embarazadas en el tercer trimestre de gestación. Se las puede captar con facilidad y eso ayudaría a disminuir los casos”, aseguró Quian.

El pediatra infectólogo Álvaro Galiana explicó que inocular a las embarazadas “implica que la madre no contagie al bebé y eventualmente le pueda transmitir anticuerpos por vía transplacentaria hasta que el niño reciba sus vacunas”.

Galiana entiende que como el MSP no recomienda la vacuna ni difunde su importancia, los ginecólogos y obstetras no la indican, y por ende hoy en día las embarazadas no reciben esta inmunización. Las que la quisieran deberían pagar unos $ 1.000. En otros países se les ofrece en forma gratuita y opcional.

“Sabemos que la vacunación no es la panacea, pero es lo que se puede hacer. Sin duda, la población de riesgo es la más pobre y la más pequeña. Yo vi casos en el Pereira pero no en otra mutualista en la que atiendo. Por eso es importante promover la vacunación a la embarazada, más todavía en población carenciada y más todavía en las adolescentes”, concluyó Galiana.

El Departamento de Emergencia del Pereira Rossell presentará el 16 de octubre las cifras de tos convulsa en ese hospital y un análisis clínico de los casos más graves.
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