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La situación en Siria, país en guerra desde hace más de tres años, “es desesperante”, dijo a El Observador Raúl Rosende, un uruguayo que trabaja como coordinador de Naciones Unidas en Damasco de la distribución de las donaciones que llegan a ese país. Uruguay no aporta recursos económicos, pero el gobierno del presidente José Mujica sorprendió al ofrecerse para recibir a unas 120 personas, la mayoría niños, que actualmente están en el campo de refugiados Zaatari en Jordania. Ahí viven en carpas más de 100 mil sirios.

Uruguay ya formalizó su ofrecimiento ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y espera que otros países de la región sigan el mismo camino, comentó a El Observador el canciller Luis Almagro. “Se trata de familias en estado de vulnerabilidad, son familias compuestas esencialmente por menores y obviamente mayores que no pueden proveer la sustentabilidad de los integrantes del grupo familiar”, explicó el ministro. Luego se supo que en ese grupo, donde buena parte son menores, también llegarán maestras y traductores para ayudarlos en su inclusión en Uruguay.

Ahora, una delegación oficial, encabezada por Javier Miranda, director nacional de Derechos Humanos, viajará a Ginebra para participar de la selección de las personas que llegarán a Uruguay en calidad de refugiados. La preselección ya la hizo Acnur.

Miranda comentó a El Observador que se instrumenta el proceso de reasentamiento que implica atender detalles de logística que van desde el alojamiento –primero tendrán uno temporal y luego otro definitivo– y cuestiones vinculadas a los servicios de salud, trabajo y educación que recibirán. “La idea es que pasen semanas o unos pocos meses en un alojamiento transitorio, pero luego deberán ubicarse en una casa definitiva”, explicó Miranda. Se mencionó que en un primer momento podrían llegar a la estancia presidencial de Anchorena, en Colonia, o instalarse en la escuela Martirené de San José. Respecto a las posibilidades de trabajo que tendrán en Uruguay, el jerarca explicó que, según el perfil que tengan, se les irá ayudando. “El Estado tiene programas laborales y de formación como el Inefop. No es que se les va a dar un empleo público”, aclaró.

El presidente Mujica, cuando presentó públicamente su idea, expresó el interés del país en acoger a niños que están en dificultades en una zona hostil. Tanto Almagro como Miranda explicaron que de ninguna manera vendrán niños solos, sino que lo harán con su entorno familiar. “El criterio es no romper familias”, dijeron los jerarcas a El Observador.

Acnur apoyó de inmediato la iniciativa de Uruguay e incluso envió una nota a Presidencia apoyando la idea de Mujuca.

Michelle Alfaro, oficial regional senior de protección de Acnur, cuya oficina está en Buenos Aires, comentó a El Observador que la política del organismo es reasentar familias y no a niños solos que, en esos casos, son una excepción. Actualmente, en Uruguay hay 240 refugiados, principalmente llegados de Colombia, y de ese total, 56 arribaron en calidad de reasentados, es decir que estaban como refugiados en otro país y llegaron a Uruguay.

Acnur planteó a la comunidad internacional la necesidad de reasentar “con urgencia” a 30 mil sirios que huyeron de la guerra en un país que expulsó a 2,8 millones de personas. Se estima que los 120 sirios que recibirá Uruguay llegarán en un par de meses. l

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