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Cuba arrancó este lunes una semana crucial que definirá el retiro o reelección presidencial de Fidel Castro, marcada por la visita del número dos del Vaticano y la creciente inquietud de la población por reformas que debe adoptar el Parlamento que se instalará el domingo.

Fidel debe decidir si cede definitivamente el mando a Raúl o acepta un nuevo mandato de cinco años a la cabeza del Consejo de Estado (Ejecutivo), cuyos 31 miembros serán escogidos el domingo de entre los 614 diputados -incluidos los hermanos Castro- electos el 20 de enero en comicios.

Aunque en la calle no se habla de otra cosa que de las medidas por venir, las conjeturas van y vienen entre analistas, diplomáticos, académicos y observadores sobre si Fidel volverá o no a funciones plenas, asumirá un cargo honorífico de "guía" y "guardián" de la revolución, o si, hasta el último de sus días, seguirá el país bajo el interinato.

Fidel, que desde hace un año se dedica a escribir artículos de prensa, ha dado señales cruzadas y el sábado aumentó la expectativa al anunciar: "en la próxima reflexión abordaré un tema de interés para muchos compatriotas".

Será el panorama que encontrará el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, a su arribo el miércoles a Cuba para conmemorar los diez años de la histórica visita del Papa Juan Pablo II, que marcó una etapa de distensión en las ondulantes relaciones entre la Iglesia y el Gobierno comunista.

"Así como lo tuvo con España, quizás el Gobierno tenga un gesto con Bertone en cuanto a liberación de presos. Pero en materia de derechos humanos está todo por hacer, porque la situación sigue siendo mala", comentó a la AFP el disidente Elizardo Sánchez, cuando aún se desconoce quienes son los otros tres presos liberados y cuando se cumplirá el anuncio.

Una eventual visita de Bertone al sitio secreto donde convalece Fidel Castro no fue descartada por las autoridades, toda vez que han tenido encuentros anteriores a la enfermedad.

(AFP)

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