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Los banqueros y analistas de Wall Street crearon un ambiente de "euforia" para promover la inversión en Argentina a finales de los 90, lo que les beneficiaba, pero que llevó al país al colapso económico, según denunció este domingo The Washington Post.

Al mismo tiempo, los analistas de estas empresas fueron los que escribieron los informes más optimistas sobre las perspectivas económicas del país, lo que el periódico describe como resultado de un conflicto de intereses.

El optimismo de Wall Street y el abundante flujo de capitales hizo que Buenos Aires emitiese cada vez más bonos, lo que impulsó su deuda hasta el nivel insostenible del 64 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2001, cuando el Gobierno se vio obligado a suspender su amortización. En comparación, en 1993 la deuda se situaba en el 29 por ciento del PIB.

Dadas las abundantes ganancias posibles, los estrategas y economistas de estas compañías competían ferozmente por poder emitir más deuda argentina, tareas por la que recibían salarios de entre 350.000 y 900.000 dólares al año.

Mientras, el Gobierno argentino se acomodó y olvidó que algún día tendría que pagar los préstamos. "Si consigues el dinero tan fácil como lo hacíamos, es muy difícil decir a los políticos, 'no gastes más, sé más prudente', porque el dinero estaba allí y ellos lo sabían", dijo al diario Rogelio Frigerio, secretario de política económica de Argentina en 1998.

Otros analistas indicaron que su compensación era mayor si los banqueros de sus empresas conseguían contratos con el Gobierno, lo que influyó en lo que dijeron en sus informes, según "The Washington Post".En comparación, una de las voces solitarias que advirtió del peligro que corría Argentina fue Walter Molano, director de investigación de BCP Securities, una empresa financiera que no administra emisiones de bonos del estado.

(EFE)

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