ver más

Uno puede ser emprendedor de muchas formas. Carmen Correa forjó una carrera exitosa como directora de Endeavor Uruguay, y ahora se desempeña como gerente de la filial local de la Fundación Avina, una organización de origen suiza que articula e invierte en promover el cambio y la sostenibilidad. Además, se convertirá en mentora de un grupo de mujeres emprendedoras en un programa de Endeavor.

¿Se considera emprendedora?

Sí, más allá que nunca tuve mi propio emprendimiento. Esto se debe a que siempre seguí mis sueños, siempre hice lo que quería hacer y en la medida que pude fui aprovechando las oportunidades que se me fueron presentando. Por otro lado, uno no tiene que tener su propia empresa para ser un emprendedor. Uno puede ser un emprendedor hacia la interna de donde uno trabaje. El emprender va de la mano de la actitud que uno ponga, en cómo quiera enfrentar las cosas. Siempre digo que uno siempre pude sentirse víctima de algo o puede tener una actitud de cambio, de salir adelante, de querer enfrentar desafíos. Los riesgos siempre están, los desafíos siempre llegan, pero es cómo uno los enfrenta lo que va a marcar la diferencia.

¿Siente que hay algo que le faltaría hacer en materia profesional?

Siempre quedan cosas por hacer, pero lo cierto es que mi búsqueda va en continuar profesionalizándome, continuar teniendo o enfrentando desafíos en el día a día del trabajo. No me gustaría nunca estar en un trabajo donde me sintiera tan cómoda que me no me sienta desafiada. Me gustan los trabajos donde me siento que sigo creciendo, que puedo aportar y se valora lo que hago. Eso es algo que Avina hoy me lo brinda. Ya veremos lo que el futuro me depara, pero siempre ando buscando esos espacios que me permitan seguir creciendo.

¿Cuál considera que es el rol de la emprendedora en Uruguay?

Es difícil detectarlas, pero hay mujeres emprendedoras y cada vez hay más. El hecho es que muchas veces pasan muy desapercibidas porque, por lo general, están detrás de un hombre, de la imagen de su marido, que suele ser la cara más visible. Por otro lado, hay una cantidad de mujeres que emprenden solas y que llegado determinado momento en la vida quieren un balance familia-emprendimiento. Finalmente, logran emprendimientos con un potencial de crecimiento exponencial, pero que ellas eligen una tasa de crecimiento menor para lograr ese balance familiar. Hay mujeres emprendedoras muy buenas en Uruguay, pero falta ese tipo de mujer que está dispuesta a sacrificar un poquito más en hacer crecer un poquito más la empresa.

¿Qué puntos clave destaca a la hora de emprender?

Rodearse de la gente adecuada es un punto fundamenta: hay que buscar un equipo de trabajo que nos complemente.

Seguí leyendo