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El discurso del presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rubén Echeverría, en el cierre de la 109a Expo Prado, que fue interrumpido 10 veces por los aplausos, fue una pieza de alto nivel. No solo por la forma en que planteó las críticas al gobierno, sino también por algunos conceptos que manejó sobre la importancia de la producción agropecuaria para el país.

Echeverría definió el cierre de la muestra ganadera como “el ámbito para repasar la marcha del sector agropecuario” y recibió los primeros aplausos cuando dijo que “el país es uno solo: campo y ciudad”, una vieja dicotomía que parece no tener fin.

Puso como ejemplo de un país agrointeligente a la genética, que de eso se trata la Expo Prado, de ganar-ganar. Y dijo que “no estamos conformes” con la marcha de la economía y de la educación, al tiempo que exigió reformar el Estado.

Sobre la competitividad aseguró que “no todo está mal, pero hay muchas cosas para mejorar”, y las enumeró: el déficit fiscal de 3,4% del PIB “que amenaza el futuro”, el tipo de cambio. Agregó que no se aprovechó la bonanza económica y que los combustibles son caros y las rutas están en mal estado.

Echeverría señaló que mientras otros países avanzan, el Mercosur “es una traba”; rechazó precio piso o de referencia para las haciendas gordas; fustigó el abigeato y pidió “igualdad de oportunidades” para la familia rural.

El presidente de ARU recordó que el agro es el sector que “más (recursos) derrama” sobre la economía, reiteró el apoyo de la gremial al plan de uso y manejo de los suelos y concluyó con la frase: “Si al campo le va bien, al país le va mejor”.

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