"¿Qué hacemos con El Carioca? O lo cerramos o lo vendemos". Tres años atrás, esa fue la disyuntiva a la que se enfrentaron los dueños de la empresa uruguaya dedicada a la producción de café. Había sido fundada en 1916 y adquirida por la familia Barizo medio siglo después. El fallecimiento del líder de la firma generó el sacudón. Quien se puso el proyecto al hombro fue su cuñado, Sebastián De León. Como técnico en electrónica e instalador eléctrico, el universo del café le era completamente ajeno. Se puso a leer y a hablar con gente conocedora y, dice, le robó el oficio a los “cafeteros viejos”. En su tarjeta de presentación, incluso, se presenta como “sibarita del café”. Hoy, habla con entusiasmo de esta bebida sobre la que parece conocer todos los detalles y muestra cómo procesan los granos importados de Brasil en su planta ubicada –paradójicamente- en la calle Chaná. Además, en diciembre inauguró lo que De León llama el “almacén de café” en la parte delantera de la planta, donde el público puede ir a comprar y degustar la bebida.
Sibarita del café
El dueño de la tradicional empresa de café contó cómo se diferencian de la competencia, cómo es el uruguayo como consumidor y qué tiene que suceder para que el café salga bien