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A falta de menos de cincuenta días para que los uruguayos sean convocados a las urnas para que resuelvan si quieren someter a referéndum la ley de despenalización del aborto, los impulsores de la derogación de la norma están más jugados al debate que se produzca en los medios de comunicación que a la militancia del aparato político de los partidos tradicionales.

El viernes pasado la Corte Electoral marcó el domingo 23 de junio como fecha para la convocatoria popular en la que se necesita la concurrencia del 25% del padrón electoral (unos 650.000 votos) para habilitar un referéndum que se llevaría a cabo a mediados de octubre.

Fue a impulsos fundamentalmente del diputado blanco Pablo Abdala que se alcanzaron las 52.300 firmas que habilitaron la consulta.

Pero pese a que la mayoría de los legisladores blancos y colorados votó en contra de la ley, los principales dirigentes de esas colectividades no tienen pensado poner a funcionar al máximo la maquinaria partidaria para echar a andar el camino que lleve a la derogación de la polémica norma.

Fuentes de ambas colectividades señalaron a El Observador que para un partido político resulta difícil aceitar sus estructuras en tan poco tiempo para ponerlas a disposición de un objetivo difícil de alcanzar.

Como antecedente, recuerdan la consulta popular contra la ley de empresas públicas derogada en 1992 en un referéndum con más del 70% de los votos. La derogación era impulsada por el Frente Amplio, por un sector del Partido Colorado y por el PIT-CNT.

Pero, pese al aparato político y sindical puesto al servicio de la causa, se necesitó convocar a un segundo llamado a las urnas, ya que en el primero no se alcanzó el apoyo del 25% de los habilitados para sufragar.

Además, en esta oportunidad varias organizaciones sociales que están en contra de la despenalización del aborto se oponen a la consulta popular porque, sostienen, en caso de que la iniciativa no prospere, la ley quedará confirmada y luego será imposible derogarla con algún mecanismo legislativo.

Debate

Pese a estos inconvenientes, el diputado Abdala sostiene que en la campaña contra la despenalización del aborto la importancia de los aparatos políticos “es residual”.

“Es necesario que los líderes políticos se pronuncien al respecto y que se instale el debate en toda la sociedad. Lo fundamental en este caso será el debate que se dará a través de los medios de comunicación”, dijo el legislador que hoy oficializará su respaldo a la precandidatura de Jorge Larrañaga.

Para hablar del asunto, Abdala tiene previsto reunirse en los próximos días con el directorio del Partido Nacional, con el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado, con la Junta Federal del Partido Independiente y hasta con la Mesa Política del Frente Amplio.

Los impulsores de la derogación de la ley observan con interés y expectativa la postura del expresidente Tabaré Vázquez, quien firmó para habilitar la consulta popular y mañana martes participará de la presentación del libro titulado “Veto al aborto. Estudios interdisciplinarios sobre las 15 tesis del presidente Tabaré Vázquez” escrito por investigadores y académicos de la Universidad de Montevideo (UM).

Consideran que cualquier señal de Vázquez que propicie la participación de la convocatoria popular del 23 de junio puede animar a los frenteamplistas contrarios a la despenalización del aborto a concurrir a las urnas.

“Este es un asunto de mucha sensibilidad y que toca la conciencia individual de cada uno. Es verdad que se necesita una ponchada de votos, pero nosotros vamos a dar la batalla y esperamos que los líderes de los partidos nos apoyen”, dijo Abdala.

La ley, que fue aprobada en octubre de 2012, y comenzó a ser aplicada en diciembre permite que las mujeres uruguayas y las extranjeras con menos de un año de residencia en el país soliciten la interrupción del embarazo hasta las doce semanas de gestación.

Este período se amplía sin restricciones a catorce semanas en caso de violación, y para el caso de malformaciones del feto o riesgo de muerte para la madre.

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