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Si no hubiese delivery, no aguantaríamos. Para nosotros es fundamental”. Así de contundente es Raffi Isagourián, propietario del conocido local de comida armenia Raffi, que debió readecuar su servicio de restaurante y reconvertirse hacia la entrega a domicilio.

Cuando abrió el restaurante hace más de diez años, ni pensó en incorporar delivery: se atendía directamente en la mesa. Ante la avalancha de llamados diarios que solicitaban envió a domicilio, Isagourián se vio obligado a cambiar. Actualmente hay fines de semana en que la venta por delivery se lleva el 70% de la facturación y en la semana disminuye a un 45%.

El caso de Raffi ilustra un fenómeno ya consolidado: la avanzada de los servicios de delivery. Categorías muy comunes para este rubro son los supermercados, florerías y farmacias; y ahora se han sumado hasta lavaderos y comida para mascotas. Sin embargo, donde el crecimiento se vuelve más visible es en el sector gastronómico.

Esto es algo que detectaron los socios de Pedidos Ya, una plataforma on line que desde hace algunos años se propone como nexo entre los locales gastronómicos y los consumidores.

“Las personas cada vez tenemos menos tiempo. Esto hace que hábitos como cocinar queden al final de la lista de cosas para hacer. Las personas hoy vivimos del microondas y el delivery”, señaló el director de Marketing de PedidosYa, Álvaro García.

En tanto, para el presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay, Remo Monzeglio, el delivery ha pasado a ocupar un papel central en el negocio gastronómico y crecerá todavía mucho más (ver nota en la página siguiente).

El director de Pedidos Ya coincide en que el delivery todavía tiene espacio para crecer en Uruguay, si se toma en cuenta lo desarrollado que se encuentra el rubro en ciudades como Buenos Aires, con una cultura de delivery más arraigada. “Esto comienza en ciudades más desarrolladas y luego se vuelca hacia ciudades más pequeñas como Montevideo”, comentó.

Una de las trabas para un mayor desarrollo podría encontrarse en la complejidad de la logística del delivery. “Algunos restaurantes no escatiman en costos y conocen bien su demanda y horarios pico y no importa el día de la semana que sea, demoran siempre el mismo tiempo de entrega. Otros no se organizan tan bien y ahí es donde aparecen las demoras , variables según el día de la semana”, comentó García.

Para el ejecutivo, la mayoría de restaurantes realizan delivery, para no quedar fuera del mercado. Los más rezagados, puntualizó, “son los que se manejan con reservas y cuidan demasiado su imagen y marca, por lo que, al saber que el negocio tiene una logística compleja, aún no han dado el paso”.

Sushi y compañía

El año pasado Diego Charlone visualizó que no había en Uruguay un delivery “rápido” de sushi. Fue así que nació Sushi Go, con un negocio de venta exclusivamente a domicilio.

“Vimos que en Uruguay no había un servicio de delivery de sushi que fuese cómodo para el cliente, en el que pudiera realizar el pedido y que en 30 o 40 minutos lo tuviera en su casa. El cliente estaba acostumbrado a llamar tres horas antes”,explicó Charlone.

La empresa tiene una página web (www.sushigo.com.uy) en la que recibe pedidos, que según Charlone, trabaja de forma muy similar al que se realiza por teléfono. “Simplemente hace el pedido, se lo confirmamos y lo enviamos. El uruguayo no está muy acostumbrado a hacer compras por Internet. Por teléfono se asegura que alguien lo atendió y lo recibió. De todas maneras, la venta on line es bastante fluida”, agregó.

Sushi Go trabaja con seis repartidores. “Les exigimos que no se metan a contramano porque es muy común que lo hagan, y que respeten las luces. Si el producto demora cinco minutos más no importa, preferimos que estén vivos. Si bien el seguro me termina saliendo más caro, puedo dormir tranquilo”, confesó.

En tanto, hace siete años abrió Dei Vila en Carrasco, una casa de pastas artesanales que innovó en el envío de pastas prontas, cocinero a domicilio y realización de shows de pastas para fiestas y eventos. Cuenta con servicio delivery y venta al público. El 60% de sus ventas corresponden a los pedidos a domicilio. Sergio Vila, uno de sus dueños, afirmó que si no contaran con este sistema, sin duda sus ventas disminuirían un 40%.

“Registramos los clientes, tomamos su pedido y tratamos de entregárselo en media hora. También hacemos degustación y festivales de pastas, nos trasladamos hasta los hogares y cocinamos en vivo y en directo. Se estudia donde se va a cocinar, hacemos pastas diferentes y la gente come “a piacere”, dijo Vila.

A raíz de la demanda, Dei Vila distribuye a entre 20 y 25 restaurantes y oficinas de Ciudad Vieja. El día que más trabaja es el domingo, por lo que utiliza cuatro de sus seis motos.

Al incursionar en el mercado de deliverys, los jóvenes emprendedores de Rolling Bar dieron en el clavo. Se trata de una tienda virtual de bebidas alcohólicas y refrescos, creado en el 2007, por un grupo de estudiantes de marketing. No tiene exposición a la calle y vende únicamente por teléfono y a través de la web.

“Fue un negocio que se desarrolló gradualmente porque la gente no está acostumbrada a pedir bebidas a domicilio. Conoce delivery de todo tipo, menos este. Esto no existía, se logró a costa de mucha comunicación y marketing (flyers, pasacalles, propagandas, etc). Nos caracterizamos por ser puntuales, ya que difícilmente demoremos más de media hora en entregar un pedido”, afirmó uno de los fundadores, Martín Robaina. El negocio se ajusta perfectamente a las “previas” entre amigos, ya que también vende aperitivos, picadas, cigarrillos, helados, pizzas y empanadas. Según indicó Robaina, la gente cada vez sale menos de su casa por cuestiones de inseguridad.

Reparto tercerizado

Al igual que Sushi Go, Dei Vila, Raffi y gran parte de los restaurantes y locales de envío, Rolling Bar terceriza el servicio de repartidores, pero se encarga de pagar el seguro del empleado.

Isagourián, de Raffi, ni siquiera se cuestiona el tema, y está convencido que cualquier repartidor tiene que tener un seguro y estar en caja. “La gente que no lo hace comete un grave error y no tiene idea de los riesgos que corre”, afirmó.

Run Service se dedica a proveer repartidores a las distintas empresas, otorgándoles una persona equipada con moto y un canasto adecuado para el traslado de la mercadería y las exigencias del rubro.

Trabaja con aproximadamente veinte cadetes, que por lo general brindan servicio a restaurantes, pizzerías, y farmacias.

“Cuentan con seguro para las motos (el Seguro Obligatorio para Automotores), con el seguro correspondiente para accidentes de trabajo –que es exigido para todo automotor que circule por la calle–, y el seguro de accidente de trabajo otorgado por Banco de Seguros del Estado, dirigido a cualquier operario”, afirmó el director de Run Service, Gabriel Andrade. Según el empresario, las firmas contratantes tienen la obligación de ponerlos en caja; sin embargo, muchas de ellas no lo cumplen.

“Contamos con un auxilio mecánico propio en caso de la rotura de alguna moto y en ese caso a la empresa le mandamos otro cadete”, explicó.

Algo usual en la cadetería es la informalidad para cumplir las tareas. Por eso, Andrade afirma que siempre se exige puntualidad, no faltar sin aviso previo y compromiso con el puesto, ya que de lo contrario “se perjudica al servicio y a su propia imagen”.

“El delivery es un plus importante”

El presidente de la Cámara Hotelera del Uruguay, Remo Monzeglio, destacó el gran aumento de la demanda del delivery en los servicios gastronómicos y aseguró que, con respecto al desarrollo del servicio en otros países, en Uruguay está adelantado gracias a las cortas distancias del país y a la comodidad del uruguayo. “Hoy el delivery es una alternativa rápida y de costo accesible. El caos del tránsito y la inseguridad hace que la gente salga lo menos posible. Son factores que hacen que este sistema vaya creciendo”, comentó.

Según el empresario, el delivery es un plus importante para los restaurantes, ya que de esta forma los que no son exitosos tienen la posibilidad de llevar la comida a los hogares, desde un chivito a una paella. “Las empresas que tengan delivery pueden vender porcentualmente mucho más”, afirmó.

Como entendido en el rubro, Monzeglio tiene una buena opinión del servicio, por lo que en su opinión hay que facilitar todo lo que se pueda las cosas.

“En Montevideo, particularmente, utilizamos el auto y hacemos muchos viajes sin sentido.Creo que el uso del delivery tiene un porcentaje cada vez más alto, al punto que hay empresas que lo utilizan únicamente online. La rapidez de algunos delivery a veces es impresionante”, señaló. Agregó que “el servicio implica no tener que trasladarse; además genera fuentes de trabajo, y hace que los restaurantes trabajen más y no dependan de las mesas que tienen".

Para el empresario el delivery ha pasado a ocupar un lugar central y crecerá mucho más.

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