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Cuando lanzó su campaña para bajar la edad de imputabilidad a 16 años, seguramente sin buscarlo, el líder colorado Pedro Bordaberry (Vamos Uruguay) puso al Partido Nacional en un brete en el que todavía sigue atrapado y que sigue siendo causa de divisiones internas. Con las encuestas indicando que la mayoría de los uruguayos quieren aplicarle mano dura a los menores infractores, las idas y venidas de la discusión sobre el orden y la seguridad públicos no cesan de deparar cambios de estrategias en el gobierno y en la oposición.

Después de que Bordaberry echara a andar aquella propuesta, las dos alas más importantes del nacionalismo tomaron distintas direcciones ante una iniciativa que –gracias a una exitosa recolección de firmas– será plebiscitada junto a las próximas elecciones generales.

Por un lado, el ex presidente Luis Alberto Lacalle (Unidad Nacional) se sumó de inmediato a la causa. “Ciudadanos, por la seguridad, a firmar”, dijo Lacalle el 14 de abril del año pasado y, salvo el caso del senador Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista), todo el grupo fue detrás de él.
Por su parte, el líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, fue frontal en su oposición a una propuesta que consideró “demagógica” y totalmente ineficaz.

“Esta reforma supone la rendición de los uruguayos frente a los delincuentes. Y terminará estigmatizando, discriminando, y generando verdaderos guetos”, afirmó Larrañaga.
Bordaberry agradeció el apoyo de Lacalle e incluso recordó que los pasados intentos legislativos de bajar la edad de imputabilidad partieron desde las filas herreristas.

“Popular”
Pero al carro puesto a andar por Bordaberry le faltaba aún algunos viajantes blancos, y todavía esperaban otras divisiones en la interna nacionalista.
El pasado fin de semana, la lista 40 de Montevideo que encabeza el diputado Javier García y responde a Larrañaga, resolvió sumarse –a más de un año de lanzada la iniciativa– a la avanzada propiciada por los colorados y el lacallismo.

García –quien nunca antes había cuestionado la actitud de Larrañaga– explicó que, ante la falta de definiciones del gobierno en materia de seguridad pública, no le quedó más remedio que marchar detrás de Bordaberry en la campaña para aplicarle a los menores el Código Penal que rige para los mayores de edad. El parlamentario recibió el respaldo de su colega de Treinta y Tres, Mario Silvera.

Este cambio de postura cayó pesado en el entorno de Larrañaga, sobre todo porque García lo resolvió sin avisarle a su líder y realizó el anuncio cuando Larrañaga estaba de viaje por el extranjero.
Según publicó ayer El País citando fuentes de Alianza Nacional, en el sector consideran que García se inclinó hacia la “derecha” para poder “tener un discurso más fácil, más popular”.

Pero la jugada tuvo aún otra vuelta de tuerca. El excandidato presidencial y exministro, Juan Andrés Ramírez –integrante de la lista 40– tomó distancia de García y apoyó a Larrañaga.
“Yo no fui (a la reunión de la 40), no participé, lo discutieron y lo resolvieron. Yo me mantengo en la posición originaria que es la que sostiene Jorge Larrañaga. Yo participé en la elaboración de esa posición, además”, dijo Ramírez a La República.

Bordaberry se limitó a abrirle los brazos a los recién llegados: “Bienvenida lista 40 de Alianza Nacional; miremos hacia adelante; lo importante es Uruguay y los uruguayos”, escribió el líder colorado en su cuenta de Twitter.
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