El proyecto del gobierno para la construcción de una cárcel de dos mil plazas para resolver el problema del hacinamiento no parece solucionar este fenómeno del todo.

Según anunció el lunes el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, esa intención apunta a paliar una situación que hace de Uruguay un país con elevados niveles de hacinamiento y el segundo del continente después de Chile en cuanto a la tasa de reclusión.

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“Consideramos que para 2014 llegamos a tenerla (la cárcel) construida”, dijo a El Observador el director de Secretaría del Interior, Charles Carreras, quien confirmó que estará ubicada en la zona metropolitana.

Pero la matemática juega en contra del proyecto. Según los últimos datos del propio Ministerio del Interior, de marzo de 2011, hay 9.140 reclusos en Uruguay. Hoy el déficit de plazas es de 2.393, también según datos oficiales de Interior. Y si a eso se le suma el promedio de aumento anual de la población reclusa (entre 600 y 650 presos por año), para 2014 habrá una cantidad eventual de presos cercana a las 11.000 personas, por lo que incluso la mega cárcel se quedaría corta.

Con estas 2.000 plazas que se proponen construir de aquí al final del período, harían falta unas 2.300 plazas más para que la situación de las cárceles fuera estable y sin niveles altos de hacinamiento.

Por otra, parte si bien se están llevando a cabo reformas en las cárceles departamentales, en general son adecuaciones de viejos edificios o la llamada “cárcel espejo”, como en el caso del Penal de Las Rosas, en el departamento de Maldonado, por lo que no se agregarían nuevas plazas para bajar el déficit locativo.

Tasas de hacinamiento
Según las cifras del Ministerio del Interior, los establecimientos carcelarios peor ranqueados en cuanto a la tasa de hacinamiento son la cárcel departamental de Rocha, con 149 personas privadas de libertad en una capacidad prevista para apenas cuarenta y cinco, lo que da como resultado una tasa de 331%.

Gustavo Belarra, director del área de Estadística del Ministerio del Interior, indicó a El Observador que un porcentaje de 150% ya se considera como “crítico”.

La Cárcel de Mujeres de la calle Cabildo ocupa el segundo lugar en esta lista, con una tasa de hacinamiento del 214%.

Los mejores guarismos corresponden a la Cárcel Central de Montevideo, con un 84% de hacinamiento, y al penal de Libertad, con 85%.

Consideraciones

Este panorama se complica aún más si se toman en cuenta algunas propuestas legislativas que pueden agravar la situación a corto y mediano plazo.

Una de ellas es la posibilidad de que los antecedentes de los menores infractores se mantengan en su historial, lo que los haría pasibles de ser procesados con prisión cuando cometan su primer delito como mayores, según el acuerdo al que llegaron los parlamentarios de todos los partidos.

Algunos jueces penales han advertido que esta medida contribuiría a incrementar aún más la sobrepoblación carcelaria.

Otra es la propuesta de reforma constitucional para bajar la edad de imputabilidad.
En ese caso, no se sabe el destino de los procesados que cumplirán penas de mayores, ya que se plantea recluirlos en un centro especial y no en las cárceles. En contraposición, existe una propuesta del gobierno para liberar presos pero aún no ha sido enviada al Parlamento.
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