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Tras varios años de gobierno con conflictos internos que erosionaron el peso adquirido por el MPP y el Frente Líber Seregni (FLS) como fuerzas mayoritarias en el Frente Amplio, ahora otros sectores de la coalición de izquierdas pretenden capitalizar en votos las diferencias entre esos polos de cara a las elecciones nacionales. Las encuestas recientes posicionan a la cabeza al Partido Socialista (PS) y por eso sus dirigentes preparan una estrategia que implicará distanciarse tanto del mujiquismo como del astorismo en la próxima campaña, a través de un discurso que los diferencie de las dos fuerzas.

Parte de la estrategia será ubicarse en medio de ambos polos, como una opción distinta que permita captar votos no alineados a ninguno de los sectores. El PS fue aliado del FLS tanto para las internas de 2009 (allí apoyaron a Danilo Astori), como en las elecciones del FA del año pasado, que los astoristas apoyaron a Mónica Xavier como candidata a la Presidencia de la fuerza política.

La discusión de cómo posicionarse a futuro fue tratado en distintos debates entre dirigentes, el último de ellos ocurrido el martes al mediodía en la sede socialista tras una reunión de tres horas que tuvieron con el politólogo y director de la consultora Cifra, Luis Eduardo González.

Ese camino de diferenciación comenzará con la postura que tomará el sector ante la discusión programática que lleva adelante el PS.

“No es perfilismo por el perfilismo en sí, sino que es seguir desarrollando la propuesta socialista porque entendemos que es la que nos va a permitir seguir avanzando en la construcción de una nueva sociedad, y en ese plano buscamos tener una identidad propia”, dijo a El Observador el secretario general del PS, Yerú Pardiñas.

En la reunión del martes, el politólogo analizó las posibilidades electorales del PS y presentó a los dirigentes una encuesta de opinión pública realizada en marzo que ubicó al sector como la segunda fuerza de la coalición de izquierda con el

10% de la intención de voto, y siendo solo superada por el MPP con el 11,5 %. Asamblea Uruguay, el sector del vicepresidente Danilo Astori, obtuvo el 6% de las posibles adhesiones. También dijo que el Espacio 90 es visualizado en la opinión pública como un sector de centro-izquierda, dijeron a El Observador participantes del encuentro.

Tras la ponencia de González, los socialistas analizaron su futuro electoral y el perfil que deberán tomar hacia las próximas elecciones nacionales de 2014.

Los socialistas tendrán otra oportunidad de crecimiento con Tabaré Vázquez como candidato. Si bien el expresidente ya no pertenece de manera orgánica al sector, su imagen está muy vinculada al PS y eso los puede favorecer.

Además del trabajo de Cifra, los presentes también tomaron otra encuesta publicada esta semana por la empresa Factum, que los ubicó a la cabeza con el 11% de la intención de votos, por encima del Frente Líber Seregni (9%) y el MPP que continúa en caída con 7%.

Los socialistas tratarán de hacer pesar el apoyo electoral que proyectan para incluir en el programa puntos que sean de su interés.

“Para discutir cuáles son los contenidos del programa, para intercambiar cuáles son las formas de mejorar la gestión del gobierno y de qué manera podemos hacer más eficientes la ejecución de las políticas públicas, por supuesto que hay matices dentro del Frente Amplio y lo que nosotros decimos es que los matices no son solo entre lo que pueda plantear Asamblea Uruguay o lo que pueda plantear el MPP, sino que los matices son muchos más”, señaló Pardiñas. Destacó que el FA deberá actuar con unidad de acción una vez acordado el programa, aunque antes cada sector tendrá sus prioridades.

La encuesta de Cifra presentada por González señaló que la principal preocupación de los uruguayos es la seguridad pública (65%), la inflación (23%), la educación (21%) y la pobreza y el empleo (19%). El Comité Central Socialista afirmó en su reunión del 13 de abril que el próximo gobierno debe “ampliar la economía social” –un punto rechazado por el FLS–, advirtió que debe ser mejorada la distribución de la riqueza y la “calidad” de la educación.

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