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El accionista privado mayoritario de Pluna envió en marzo de este año una oferta de compra por el 25% de las acciones de la aerolínea que componen la participación estatal en la empresa, como forma de hacerse con el control total de la compañía, informaron a El Observador fuentes oficiales.

La carta, firmada por la Sociedad Aeronáutica Oriental (SAO) –que integran el grupo LeadGate y la aerolínea canadiense Jazz– fue entregada a mediados de marzo al ministro de Transporte, Enrique Pintado y al entonces subsecretario de Economía, Pedro Buonomo, que fue uno de los jerarcas estatales que también participó en el proceso de reprivatización de Pluna en 2007, cuando se desempeñaba en la Asesoría Macroeconómica del MEF.

La propuesta diseñada por el socio privado que controla 75% de la compañía y está a cargo de su gestión, incluyó conversaciones sobre un plan financiero para que el Estado mantenga el respaldo sobre la garantía que extendió por la compra de la primera partida de siete aviones Bombardier CRJ-900, que en su momento costaron US$ 178 millones, según pudo confirmar El Observador.

La operación aportaría mayor flexibilidad para el accionista mayoritario en la gestión de la empresa, debido a que en más de una oportunidad se han registrado enfrentamientos con la representación estatal en decisiones de naturaleza ejecutiva.

Si bien no se manejaron cifras concretas, la incorporación a la sociedad de la aerolínea canadiense Jazz Airlines, que compró una participación equivalente a 25% del capital accionario de Pluna por US$ 15 millones, valuó a la aerolínea en US$ 60 millones. En la actualidad, el Estado debe mantener por ley una porción minoritaria no inferior a 20% en la compañía, por lo que una operación de este tipo requeriría cambiar la normativa.
Negativa.

En una primera instancia, el gobierno “desestimó” la propuesta de los socios privados, informaron fuentes gubernamentales.

La oferta llegó en momentos donde la contraparte estatal discute la necesidad de una eventual capitalización de la aerolínea, que el año pasado registró pérdidas por US$ 17 millones, aunque desde la parte privada se afirma que el resultado operativo positivo hace innecesaria una nueva inyección de fondos.

Más allá de los números de la empresa “el Estado quiere continuar teniendo participación en un negocio que puede aportar a la economía y al desarrollo del turismo”, señalaron desde el gobierno.

Otro aspecto que llevó a desestimar la propuesta del accionista privado es que el Estado “es garantía” de los aviones Bombardier adquiridos por Pluna.

Consultado sobre este punto, un experto en estructuración de negocios que ha asesorado al Estado y a empresas privadas –y que prefirió mantener su nombre en reserva–, señaló que existen alternativas para que se produzca una desvinculación del Estado de la compañía aérea sin que se vea afectada su garantía sobre los aviones.

Una opción sería separar la transacción en dos partes. Por un lado, se desvincula la propiedad de los aviones y de la deuda generada por su compra de la aerolínea Pluna, y se transfiere a un fideicomiso que mantendría la participación societaria en las mismas condiciones. De esta forma, Pluna sería propietaria de la marca y de las operaciones de la aerolínea, y el socio privado compraría la participación en esa compañía al Estado, explicó el experto.

Bajo esa hipótesis, el Estado mantendría su participación en el fideicomiso, y por tanto, la propiedad de las aeronaves y de deuda garantizada. Pluna suscribiría un contrato de arrendamiento con la firma titular de las aeronaves durante el tiempo que dure el repago de los aviones. Eso garantizaría el flujo de fondos para la cancelación de intereses y las amortizaciones de capital, y el Estado mantendría su participación en la propiedad de las aeronaves en caso de ser necesaria la ejecución de la garantía.

El Observador intentó confirmar la información con voceros de Sociedad Aeronáutica Oriental, accionista mayoritario de Pluna, pero desde la compañía declinaron realizar declaraciones sobre este tema.

No obstante, informaron que la firma maneja en un horizonte de “dos a tres años” concretar una apertura del capital en la Bolsa de Valores y en un segundo mercado, que podría ser Chile. Además, Pluna está estudiando la posibilidad de concretar una emisión de deuda en Argentina, entre “varias herramientas posibles” para captar financiamiento, que dependerá de las condiciones de los mercados internacionales.

La compañía recibirá antes de fin de año tres nuevos aviones CRJ-900 NextGen con lo que elevará su flota a 13 unidades. La aerolínea proyecta sumar tres nuevas rutas a Chile (Antofagasta, Puerto Montt y Concepción); una a Campo Grande en Brasil, y está pendiente de la habilitación para volar a Bariloche y Mendoza en Argentina. Hoy vuela a nueve destinos en Brasil, dos en Argentina, y uno en Chile y Paraguay.
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