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El caso de Sofía Bueno se dio vuelta y dejó a todos mal parados. El martes la joven retiró mil dólares de una cuenta bancaria de su padre, Ruben Bueno, quien se percató del faltante y se lo hizo saber. Al día siguiente, en el mediodía del miércoles, Sofía dio un parcial en la Universidad Católica, donde estudia Nutrición, llamó por teléfono a su madre, su novio y una amiga, pero no habló en ninguno de los tres casos y apagó el celular. Su madre, que conocía del retiro de dinero y de algunos problemas de salud que padece Sofía, se preocupó y decidió ir a buscarla a su trabajo, un local de ropa de Punta Carretas. Era la hora 14, Sofía no había ido a trabajar ni respondía su celular y, entonces, media hora después hizo la denuncia policial y comenzó a girar la bola de nieve de su búsqueda que copó las redes sociales y los medios por algo más de 24 horas.

La joven de 27 años, hermana de Gastón Bueno, futbolista de Wanderers, y prima de Gonzalo, exjugador de Nacional, apareció en la noche del jueves en Chuy y declaró a la Policía que había sido secuestrada. Pero no era cierto. Ayer, ya en su casa de Punta Gorda le confesó ante la jueza penal Julia Staricco que se había ido de su casa y de la ciudad sin avisarle a nadie por voluntad propia.

“Si hubo simulación de delito, se valorará después”, dijo Staricco ayer a la salida del juzgado. Sin embargo, fuentes del caso explicaron que no se le imputará ese delito a la joven, porque, ante la jueza, no mintió ni simuló. En todo caso lo hizo ante la Policía.

El artículo 179 del Código Penal establece que “el que a sabiendas denuncia a la autoridad judicial o policial (...) un delito que no se ha cometido o que simule los indicios de un delito (...) será castigado con pena de tres meses de prisión a tres años de pentenciaría”. La jueza argumentó en que fue a la casa a tomarle declaración porque la joven estaba mal de salud.

Sofía relató que por un problema personal decidió irse de su casa. Al salir de la Universidad Católica, fue hasta la terminal de Ómnibus de Tres Cruces y desde ahí a Maldonado, donde alquiló una habitación en un hotel. La joven declaró que en todo momento estuvo sola, que no durmió durante la noche ni consumió alimentos. Fuentes del caso informaron a El Observador que Sofía padece cuadros de lipotimia, un síndrome que le provoca desmayos. Estos padecimientos sumado al estado de descompensación emocional en el que fue hallada podrían explicar sus primeras declaraciones.

El jueves, Sofía viajó con su cartera desde Maldonado a San Carlos y, desde allí, a Chuy. Antes de emprender el periplo hacia el este, la joven dijo que pensó irse a Buenos Aires, pero luego lo descartó.

En Chuy, perdió la cartera, con sus documentos y el dinero que había retirado de un cajero automático. Ayer, un vecino de Chuy encontró su cédula, pero todavía no hay noticias sobre el dinero faltante.

El camionero fue liberado
Sofía deambuló por Chuy en la tarde del jueves, hasta que se encontró con un camionero en las inmediaciones de la Aduana de esa ciudad y le pidió que le prestara su celular para comunicarse con su familia. Una tía levantó el tubo en Punta Carretas y escuchó finalmente la voz de la joven.

La Policía de Chuy salió en su búsqueda y la encontró en la cabina de un camión. En un primer momento, la joven declaró a los agentes que había sido secuestrada. Entonces, la Policía detuvo al camionero que le prestó el celular. El hombre pasó la noche en la comisaría de Chuy, por orden judicial, y en la tarde de ayer declaró en el juzgado de la calle Misiones de Montevideo ante la jueza Staricco.

Su declaración nunca cambió: la joven le pidió que la llevara hasta Montevideo, destino del camionero, y si podía hacer una llamada desde su celular. En la tarde de ayer quedó en libertad.

La familia pidió disculpas
La familia de Sofía, que en la tarde del míercoles comenzó a difundir una fotografía de la joven con la descripción de la ropa que llevaba y a solicitar que se comunicaran con la familia en caso de tener noticias, pidió ayer disculpas a la población por la alarma causada.

“Ellos quisieron dar la cara pero no han podido porque están quebrados emocionalmente”, dijo el abogado de la famila, Alejandro Balbi, quien pidió “disculpas” en nombre de la familia y agradeció a los medios y la gente por colaborar en la búsqueda.

La jueza dispuso varias pericias para continuar la investigación: un informe psicológico de Sofía, revisar las computadoras de la joven y visualizar los registros de las cámaras de seguridad de la terminal de Tres Cruces para verificar si su relato es confiable.
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