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Con un poco de sol, un poco de polémica y estrellas a raudales, el filme "El aviador" llega este domingo a los Oscar como el gran candidato de la 77 edición, de la que puede salir vapuleada por su contrincante "Million Dollar Baby".

Pero en esta ocasión el Oscar puede deparar una sorpresa si se cumplen las predicciones de la crítica y "Million Dollar Baby", que aspira a siete estatuillas, se lleva los premios más importantes a la mejor película, director (Clint Eastwood) y actriz (Hilary Swank).

Jamie Foxx flanqueará este domingo la alfombra roja que conduce al teatro Kodak de Los Angeles como un ganador virtual gracias a su caracterización como el genio de la música, Ray Charles, en "Ray", algo en lo que coincide la crítica por unanimidad.

Lo mismo que ocurre con el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, donde todos los pronósticos apuntan a una victoria del español Alejandro Amenábar con su filme "Mar adentro".

Para cuando comience la ceremonia, el sol borrará de la alfombra roja el ambiente húmedo que aún colea de la peor temporada de lluvias que ha vivido Los Angeles en su historia.

Desde el cielo dos avionetas aprovecharán la celebración de los Oscar para protestar contra la política del gobernador de California y actor, Arnold Schwarzenegger.

La intensidad de la polémica aumenta con la proximidad al escenario en una ceremonia que promete ser rompedora pero que cada vez está más domesticada.

"Les da miedo decir que Olivia (la novia de Popeye) es anoréxica. Dice mucho del estado de nuestro humor", confirmó contrariado.

La razón: los Oscar seleccionaron la balada "Al otro lado del río", de "Diarios de motocicleta", como candidata pero no dejan que su autor, el uruguayo Jorge Drexler, la interprete en el escenario.

Otros cruzarán el océano en un tiempo récord con tal de asistir como el realizador francés Christopher Barratier, candidato al mejor filme en lengua no inglesa con "Les Choristes".

"Será el que esté dormido en la butaca", bromeó el encargado del simposio de películas extranjeras, Mark Johnson.

Al menos se dará de forma tradicional, con el ganador subiendo al escenario como las estrellas. A otros, como a los ganadores del mejor maquillaje, se lo llevarán a la butaca para ganar tiempo, toda una novedad no exenta de protestas.

Una pena que su humor ácido y rompedor será suavizado por los siete segundos de censura impuestos en la ceremonia, que un año más se retransmite en diferido.

(EFE)

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