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El mundo no se cansa de las películas basadas en casamientos y sus preparaciones, como probó ¿Qué pasó ayer? en 2009 con su espectacular éxito de público y también -esto último más sorprendente- de crítica. En 2011 fue el turno para las mujeres de vivir su fiesta con Bridesmaids (Damas en guerra fue la espantosa traducción), pero un material tan poco explorado como el comportamiento femenino en esas situaciones de desenfreno merecía otras versiones. En este marco llega Despedida de soltera, un filme que dice todo lo que hay que saber sobre él desde el título. Hay, sin embargo, algunos detalles que vale la pena señalar.

Despedida de soltera fue escrita y dirigida por la debutante Leslye Headland, apoyada por el equipo de productores de Will Ferrell y Adam McKay. El segundo es un nombre que puede no decir demasiado, pero en el puesto de director y con Ferrell como protagonista, McKay ha creado unos cuantos éxitos de comedia absurda (como la genial Policías de repuesto) y un clásico en particular con El reportero: la leyenda de Ron Burgundy.

Con ese respaldo, Headland consiguió un casting estelar: Kirsten Dunst (la trilogía original de Spiderman), Isla Fisher (Los rompebodas), Lizzy Caplan (Chicas pesadas) y Rebel Wilson (Los padrinos de la boda), esta última como la novia a la que hay que despedir de la vida de soltera. Dunst es la dama de honor celosa de que su amiga se case antes que ella, y encargada de la organización de la fiesta.

Entran en juego algunas drogas, y el resto es una habitual locura cinematográfica pre-casamiento: humor escatológico, alcohol, sexo, y muchas catástrofes de última hora que parecen volver imposible a la celebración.

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