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La cáustica serie animada realizó una parodia apenas cómica de la reciente boda real británica entre William y Kate

¿Qué pasó con todo el veneno? ¿Dónde quedó el filo de los guiones más bizarros y violentos de los dibujitos de la actualidad? Los guionistas de la serie animada South Park, ni cortos ni perezosos, centraron uno de sus capítulos en la megamediática boda real entre el príncipe William Wales y al ahora ex plebeya Kate Midletton, el evento del espectáculo más taquillero del año, seguro.

Y cuando todo el mundo esperaba el guadañazo más artero, el chiste de humor más oscuro, la broma más sardónica, South Park vuelve a sorprender a los espectadores, pero esta vez por la negativa.

El capítulo en cuestión, que se emitió el viernes pasado para el Reino Unido y se tituló Royal Pudding (Tortita real) defraudó a los más fieles seguidores de la serie, que no vieron reflejado en la pantalla la descarga usual de ironías de South Park.

Y es que tenían precedentes como para esperar una dura parodia. En temporadas anteriores, los creadores de la serie, Trey Parker y Matt Stone, se habían enzarzado con personajes de la realeza británica, sin tener ningún tipo de piedad ni siquiera con los difuntos. En uno de ellos, la princesa Diana aparece en una especie de condenada digna del Dante, dando declaraciones a los periodistas desde un infierno con llamas quemándole sus pies. Luego, Lady Di cantaba una canción de Navidad bajo un yuyo encendido. Con esta previa, el capítulo de la boda real prometía hacer correr ríos de sangre animada. Pero no fue así.


¿Canadienses?

La primera sorpresa del capítulo es que William y Kate no aparecen como personajes. En su lugar fungen de novios una supuesta pareja real de origen canadiense (?), y donde el principal rasgo humorístico es el fuerte acento del gigantesco país del norte.

La condescendencia es notoria. “Parece una pieza pro monárquica, comparada con los precedentes que tenía la corona”, dice la crónica de The Guardian, recordando otro episodio anterior donde la reina se colocaba un revólver en la boca y apretaba el gatillo.

La pasada afirmación de Stone de que South Park pretendía seguir escalando a niveles inauditos (ver cita) se está quedando solo en promesas. En todo caso, no se entiende muy bien el criterio selectivo de la ironía. Algunos caen, otro no.
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