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El dato de desempleo publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), parece muy negativo. Una pérdida de 110.000 empleos y el surgimiento de más de 13.000 desocupados nuevos en un único mes tienen muy mal aspecto. Sin embargo, por limitaciones estadísticas, los datos de un único mes carecen de valor en el análisis, y si se consideran en el mediano plazo, la información del mercado de trabajo de enero no hacen más que confirmar el moderado deterioro de las condiciones del mercado laboral observado desde 2012.

La tasa de desocupación aumentó fuertemente en enero, de 5,5% de la población económicamente activa en diciembre, a 6,7% en el primer mes del año. Según los cálculos realizados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador, eso implica un aumento de 13.400 en el número de desocupados en un solo mes.

La variación más significativa fue en el dato de empleo, con una caída desde 62,1% en diciembre –el máximo histórico–, a 58% en enero –el nivel más bajo desde mayo de 2010–. En términos de población, indica una reducción de 110.300 empleos en solo un mes.

De todas formas, una variación mensual no marca una tendencia en el mercado laboral. No hay que ir mucho tiempo atrás en las series históricas para encontrar fuertes volatilidades en los registros de empleo y desempleo que, al mes siguiente, retornaron a niveles más acordes con su evolución anterior. En setiembre de 2012 el desempleo saltó de 5,4% a 6,8%, y al mes siguiente se estabilizó en 5,6%.

Las fuertes variaciones se deben al margen de error presente en la encuesta continua de hogares, de ocho décimas de punto. De hecho, lo que se sabe con certeza no es que el desempleo en Uruguay fue de 6,7% en enero, sino que se ubicó entre 5,9% y 7,5%.

Para reducir el error, una manera de analizar los indicadores de mercado de trabajo es a través de promedios trimestrales móviles. De ese modo, el salto del desempleo y la caída del empleo de enero dejan de lucir tan impresionantes, y se muestran en línea con la evolución de los indicadores laborales registrada en los primeros nueve meses de 2012.

En el trimestre móvil finalizado en enero, el desempleo se ubicó en 6,1% de la población económicamente activa. Eso implicó un incremento respecto al registro de 5,7% a diciembre, pero ligeramente más bajo del 6,2% a noviembre. Lo mismo sucede en el empleo, que cayó de 61,2% de la población en edad de trabajar en el último mes de 2012 a 60,1% en enero.

La comparación más relevante es respecto a igual mes del año anterior, donde el empleo se mantuvo estable pero la desocupación creció en seis décimas. En su evolución de mediano plazo, los indicadores de mercado de trabajo muestran una desmejora, aunque todavía el desempleo se encuentra en niveles bajos desde el punto de vista histórico.

El deterioro de las condiciones para la exportación en los sectores más intensivos de mano de obra, tanto por las restricciones argentinas como por la pérdida de competitividad registrada en el último año, llevaron a un aumento de 13% en el número de desocupados, debido a un detenimiento en la creación de nuevos puestos de trabajo. Eso implica que a pesar del cambio de tendencia en el mercado de trabajo, el empleo se mantiene en niveles máximos.

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