No se trató de un decálogo ni de una clase magistral, sino que la apuesta fue al intercambio y a la posibilidad de analizar el mejor camino para ser más eficientes a la hora de trabajar con agroquímicos en las aplicaciones aéreas o terrestres de cultivos.

El tema fue abordado por Alan Mc Cracken, quien regresó la semana pasada al país invitado por la empresa de agroquímicos Lage & Cía. El técnico irlandés “es especialista en la aplicación de productos agroquímicos, donde busca mejorar la eficiencia de las aplicaciones”, contó a El Observador Agropecuario Martín Lage, integrante del departamento técnico de la empresa uruguaya.

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Para lograrlo, una de las primeras recomendaciones de Mc Cracken fue darle importancia “al tamaño de la gota y su uniformidad”. La innovación es “trabajar con picos chicos de volumen –01 o 02, según el técnico irlandés–, con una presión baja para el glifosato y más alta para insecticidas y fungicidas. Es decir: un tamaño de gota más chico del que usamos de manera habitual”.

Lage explicó que así se mejora la distribución del producto sobre el cultivo, permitiendo que llegue al tercio inferior, “donde es sabido que es difícil llegar”, buscando el impacto en el vertical del cultivo.

El siguiente paso de Mc Cracken, quien recorrió antes de volver a su tierra zonas de cultivos extensivos –trigo, soja, maíz– y de productores de papa en San José, fue aconsejar o remarcar que para lograr lo anterior hay “varios aspectos a tener en cuenta”.

Uno de ellos es analizar la condición ambiental para “buscar trabajar siempre con un mínimo de viento y evitar hacerlo cuando no lo hay. Es importante también la presión de trabajo, la altura del varal en el caso de la aplicación terrestre (con el mosquito) y la altura de vuelo en el caso del avión”, recordó Lage.

Ajustar el ancho de franja en los aviones para que no sea excesivo, y así realizar una buena cobertura, y usar atomizadores rotativos también es importante para el técnico irlandés, quien remarcó que “hay que usar menos agua por hectárea aplicada de producto”.

“Así se pueden aprovechar mejor las ventanas de aplicación, rinde más y no se pierde tiempo recargando el agua”, acotó Lage.

Las demostraciones en las que participó el técnico irlandés fueron organizadas por Lage & Cía para sus clientes (distribuidores de insumos), pero también a través de las empresad de contratistas de aviones y mosquitos, “apuntamos a llegar al operario, con el objetivo de que las aplicaciones sean más eficientes y que nuestros productos queden bien aplicados”, dijo Lage.
Ahora un fitopatólogo

El próximo desafío de Lage & Cía será la llegada del fitopatólogo brasileño Celio Fudo, prevista para la semana próxima.

“Con Fudo comenzaremos el martes 7 una recorrida de chacras de soja y posiblemente maíz para observar algunas situaciones de campo y tratar de focalizar sobre todo en los temas sanitarios, para ver condiciones predisponentes a enfermedades”, dijo Lage.

En esta ocasión, la recorrida con técnicos y productores será por el litoral sur y por el este del país.

La empresa

Lage & Cía es una empresa con más de 30 años en la investigación y producción de inoculantes para leguminosas. Al inicio se dedicó a los inoculantes de rhizobium para leguminosas, tanto forrajeras como soja, y luego fue incorporando otros productos, siempre procurando que fueran biológicos y de máxima calidad.

Con el tiempo, incorporó otros productos no biológicos, como fitosanitarios agroquímicos y coadyuvantes, que se usan para mejorar la eficacia de las pulverizaciones. En la actualidad, el 60% del negocio es con biológicos y el 40% con no biológicos. En breve, registrará un insecticida biológico en convenio con INIA.
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