Un satélite europeo caerá a la Tierra en las próximas horas, pero la Agencia Espacial Europea (ESA, según sigla en inglés) tranquiliza a la humanidad al explicar que la mayor parte del aparato se quemará en su ingreso a la atmósfera.
Un satélite europeo caerá a la Tierra en las próximas horas, pero la Agencia Espacial Europea (ESA, según sigla en inglés) tranquiliza a la humanidad al explicar que la mayor parte del aparato se quemará en su ingreso a la atmósfera.
"En total, desde el lanzamiento del Sputnik (el primer satélite lanzado en 1957), unas 15 mil toneladas han vuelto del espacio. Pero la mayoría de estas se desintegran al reingresar a la atmósfera", dijo Heiner Klinkrad, portavoz de la ESA, a la BBC.
La sonda Explorador de Campo de Gravedad y Circulación Oceánica mide cinco metros y pesa una tonelada. No obstante, algunos fragmentos, de 200 kilos, podrían caer sobre el planeta en regiones que no se han identificado.
"En este momento no podemos decir dónde va a pasar, excepto que no va a ser más al norte de los 85º latitud norte o más al sur de los 85º latitud sur", comentó Klinkrad. Es decir, sobre una ancha franja horizontal que rodea el planeta entre el Ártico y la Antártica. De modo que los fragmentos que sobrevivan a la atmósfera pueden caer en cualquier parte dentro de esos límites. Uruguay está comprendido entre la latitud 3 0º 5' Sur al norte y 34º 58' Sur al sur del país.
El artefacto fue lanzado en 2009 para estudiar los cambios en el nivel del mar, la circulación oceánica y el campo gravitacional del planeta, pero se quedó sin combustible.
La sonda ha operado a unos 220 kilómetros de la superficie de la Tierra -más bajo que cualquier otro satélite-, lo que le ha permitido elaborar el mapa de la gravedad terrestre más preciso hasta la fecha.