Desde su balcón de pantallas LED, David Guetta predicó hacia su público con un show cuadrado y calculado hasta el último segundo para hacer bailar, pero como todo lo ensayado hasta el hartazgo, su set careció de sangre.
Desde su balcón de pantallas LED, David Guetta predicó hacia su público con un show cuadrado y calculado hasta el último segundo para hacer bailar, pero como todo lo ensayado hasta el hartazgo, su set careció de sangre.
Sonaron los temas que tenían que sonar, incluso algunas sorpresas que servían para apelar a la memoria colectiva del público, pero nada sacaba la sensación de que este show podría haber sucedido en Nueva York u Oslo o cualquier otra parte del mundo. Que una de sus únicas palabras hacia el público fue para decir hola a “sus amigos de Uruguay” y afirmar que son “el mejor público de todos” no sirvió para darle arraigo al discurso de un rey que otrora dominaba las bandejas y ahora parece apoyarse en una playlist armada y sin lugar para espontaneidades.
Sin embargo eso no le importó mucho a los casi 11.000 fans que peregrinaron hacia El Jagüel mientras que otros tantos se asentaron cómodamente fuera del vallado para escucharlo desde afuera. La masiva asistencia quedó en evidencia cuando, kilómetros antes de siquiera llegar a El Jagüel, todo el espacio disponible para el estacionamiento estaba cubierto.
Allí, desde sus autos, varios grupos de jóvenes armaban su previa con música incluida. Ya dentro del predio las colas para comprar bebidas o alimentos se extendían al punto del tedio, y frente al escenario la multitud se agolpaba en una masa tensa y saltarina. Por su parte, las zonas VIPs también estaban abarrotadas, pero contaban con una población más heterogénea y reconocida: desde Marcelo Tinelli hasta Diego Forlán, que hizo una brevísima aparición sobre el escenario, tan breve que en un abrir y cerrar de ojos ya estaba afuera.
El responsable de abrir la pista de la segunda edición del Movistar Punta del Este Summer Festival fue Fernando Picón y alrededor de la 1, fue el turno de Nervo.
El dúo australiano conformado por las hermanas Mim y Liv realizaron un set que luego contrastaría con el show principal: apostando más a la electrónica y casi nada en los hits radiales. Las DJ tuvieron menos despliegue visual y auditivo –el volumen estaba un poco más bajo- pero lo suplieron con sus altas energías y su interacción con el público.
En su set sonaron dos de sus últimos éxitos, Like Home y el más reciente Hold On y sus remixes contaron con tonadas conocidas, como Song 2 de Blur a temas conocidos más por los fans de la electrónica, como Tsunami de DVBBS and Borgeous y Mammoth de Dimitri Vegas, MOGUAI & Like Mike.
A minutos de la hora 3, el enorme escenario armado únicamente con una plataforma y pantallas LED se iluminaron una a una con las letras que conforman el nombre “David Guetta”. Una ovación recibió al DJ francés, que resaltó sobre las pantallas con su cabello rubio y una campera de cuero roja. El público comenzó a bailar al ritmo de uno de sus únicos singles de este año, Play Hard, que si bien formó parte del disco Nothing But The Beat 2.0 fue el corte elegido para promocionar una tercera reedición (titulado Nothing But The Beat: Ultimate) que realizó este año de su exitoso disco, editado en 2011.
Luego de algún desperfecto que hizo que la música se apagara dos veces fue el turno de remixes de temas conocidos, como Bang Bang de Nancy Sinatra, Turn Me On, una colaboración entre Guetta y la rapera Nicki Minaj y Smells Like Teen Spirit de Nirvana.
Como en su show anterior, los impresionantes visuales, repartidos en una pantalla trasera y otra recubriendo la plataforma sobre la cual comandaba el DJ, fueron parte importantísima del show y tal vez la razón por la rigidez de su show. Pero de nuevo, no todos lo notaron: un joven del público se preguntó atónito cómo podía ser que los visuales coincidieran a la perfección con la música.
Durante un poco más de dos horas Guetta hizo bailar hasta el cansancio y en ocasiones indicó a su audiencia cómo mover los brazos y aplaudir. El público imitó cada orden que el DJ dio durante la noche.
Los hits que lo hicieron reconocido a lo largo y ancho del mundo no faltaron. Desde los más antiguos The World is Mine y Love is Gone, pasando por su consagrado disco One Love y sus cortes: Memories, When Love Takes Over, a Titanium, tema que dejó cantar al público bajando la música.
No faltaron tampoco guiños a otros de los DJs radiales del momento: Avicii y Calvin Harris, cuyos temas Hey Brother, Let’s Go y I Need Your Love fueron citados en forma de remixes y coreados por el público.
Llegado el final, Guetta se despidió con un bis de Play Hard (repitiendo también los mismos visuales que al principio), pero su canción final real fue Without You. “No puedo ganar, no puedo reinar/no puedo ganar este juego/ sin ti”, dice la canción. Después de todo este es un rey que sabe que le debe todo a su pueblo.