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Un almacenero de 56 años, Manuel Soya, permaneció durante dos horas atrincherado en el fondo de su almacén de la calle Colonia 2275 próximo a Cassinoni.

Todo comenzó cuando en horas del mediodía de este martes, personal policial concurrió al comercio tras recibir una llamada al 911 donde se denunciaba que una camioneta descargaba cajas de whisky presumiblemente de contrabando.

Cuando los uniformados llegaron al lugar, el vehículo ya no estaba pero advirtieron que en el modesto local habían no menos de seis cajas de whisky recién estibadas.

En consecuencia, se procedió a trasladar al hombre hasta la Seccional policial y tras dar cuenta al magistrado, este ordenó un allanamiento para requisar la mercadería e iniciar el sumario.

Entonces los policías y Manuel Soya regresaron al almacén y comenzaron a requisar la bebida alcohólica depositada en el subsuelo del comercio y en un cuarto al fondo del mismo.

Durante el operativo, Manuel Soya se apoderó de un revólver calibre 22 que tenía escondido en el negocio y se atrincheró en el cuarto al fondo del almacén.

No tuvo una actitud hostil hacia los policías sino que amenazaba con matarse si lo arrestaban.

De inmediato se constituyó en el lugar el comando de la Jefatura de Policía de Montevideo encabezado por el propio jefe de Policía de la capital Alberto Toscanini.

Se encomendó a un mediador del Departamento de Operaciones Especiales (DOE) que dialogara con el comerciante situación que se inició a la hora 14 de este martes.

Paulatinamente el hombre comenzaba a ceder en su postura pero se negaba a entregar el arma. Entonces pidió que se hiciera presente su hermana y un hombre amigo de la familia a quien Soya considera como un sobrino adoptivo.

Poco antes de la hora 16 la situación estaba dominada. “Le explicamos que no estaba detenido sino que tenía una próxima audiencia judicial pero que del almacén no se iría detenido”, resumió a Observa el jefe de Policía de Montevideo Alberto Toscanini el diálogo que insistentemente se hizo con el almacenero para que depusiera su actitud.

Poco después de la hora 16 la situación estaba controlada por lo que se autorizó el ingreso de los médicos ya que Manuel Soya estaba descompensado. A las 16.30 y sin custodia policial, el comerciante abandonó el lugar en una emergencia médico movil rumbo a un sanatorio privado.

“La Policía actuó de inmediato en base a una denuncia anónima al 911 donde se indicó que en el almacén “Manolito” se estaba descargando whisky de contrabando”, explicó el jerarca policial de Montevideo.

“Efectivamente, se incautaron unas 300 botellas de esa bebida y se sigue la investigación en procura de localizar a la camioneta que descargó la mercadería”, concluyó Toscanini.

Tras volver todo a la normalidad, una señora bastante mayor y vecina del almacenero comentó: "No puede ser, no me pueden llevar preso a don Manolo", para luego lamentarse en voz alta "con lo barato que vende el whisky...".

(Observa)

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