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La terminal Ontur, una de las tres que integran el polo portuario de Nueva Palmira, estudia la posibilidad de implementar un amarradero de barcazas en sus instalaciones y aportar así una solución parcial al nuevo obstáculo impuesto por Argentina, que revocó el permiso al amarradero La Paloma, donde operaban las barcazas que tenían destino al puerto uruguayo.

El gerente general de Ontur, Raúl Souza, dijo ayer a El Observador que el de su empresa es un proyecto que se viene estudiando hace más de dos años y que ahora, ante esta necesidad, se acelerarían los tiempos para su ejecución.

“Es un tema en el que hace tiempo que venimos trabajando y le queremos presentar el proyecto al gobierno para que se apruebe. En un momento lo presentamos como una opción más de operativa para nosotros, pero ahora esta coyuntura nos obliga a apurar el paso para dar una solución rápida”, manifestó Souza.

La idea es habilitar la parte este (interna) del muelle oceánico que posee Ontur para que en ese sitio se pueda operar como amarradero de barcazas. Según explicó el empresario, solo necesitaría pequeños acondicionamientos, ya que ese muelle fue diseñado para buques oceánicos. De esta manera, “habría que hacer una adaptación en las defensas, algo sobre lo que va a trabajar en la semana”.

En tan solo 15 días podría estar operativo este nuevo amarradero, pero para ello será necesario concretar los convenios correspondientes con las empresas operadoras.

“Si se llega a los acuerdos con los operadores, quienes tendrían que poner parte del equipamiento, en un par de semanas ya estaríamos operando con un amarradero de barcazas. Creo que daríamos una solución parcial y si cada terminal de Nueva Palmira (Ontur, muelle público y Corporación Navíos) pudiera dar una solución parcial dentro de las posibilidades que tiene, podríamos alcanzar una solución global”, dijo Souza.

La medida argentina refiere a la revocación del permiso de amarre de barcazas a La Paloma, situada en el lado argentino del río y desde donde hay que navegar alrededor de una hora para llegar a Nueva Palmira.

Allí, los convoyes (ya reducidos por otra medida argentina) que llegan por la hidrovía desde Paraguay o Bolivia quedan amarrados mientras el buque empujador lleva las barcazas en tándem (de a dos) hacia la costa uruguaya, por lo que tiene que cruzar el río ida y vuelta en cada uno de los viajes.

La alternativa de Ontur, incluso, sería una ventaja para los cargadores paraguayos, puesto que el tren de barcazas amarraría en el mismo puerto eliminando los tramos desde y hacia el lado argentino, lo que redundaría en una reducción de costos.

Además, el hecho de que el amarradero La Paloma esté al otro lado del río Uruguay significa que las condiciones climáticas pueden ser un obstáculo en cualquier momento. En el nuevo caso, las barcazas quedarían dentro del sistema portuario de Nueva Palmira.

También existe un amarradero instaurado por la Administración Nacional de Puertos, que está a unos 10 minutos de navegación de las terminales y que sería parte de la solución integral, según remarcó Souza.
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