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La postergación de los ajustes salariales durante la crisis, la implementación de las negociaciones de los Consejos de Salarios y el aumento del poder sindical, fueron algunos de los factores que llevaron en los últimos años a un aumento del traslado de las alzas salariales a la inflación y a una mayor persistencia de las subas de precios.

Según un estudio realizado por economistas del Centro de Investigación Económica (Cinve), en los últimos siete años, cada aumento de 1% en el salario de los trabajadores uruguayos tuvo una incidencia de 0,3 puntos porcentuales de inflación adicional.

El estudio, que lleva el título “Persistencia inflacionaria y pass through salarial: diagnóstico y causalidad”, fue realizado por Magdalena Domínguez, Bibiana Lanzilotta, Santiago Rego, Paola Regueira y Silvia Rodríguez, para su presentación durante las XVII Jornadas Anuales de Economía a celebrarse la semana próxima.

Los investigadores demuestran que en los últimos años la magnitud del traspaso de los aumentos de salarios a los precios se vio incrementada. En los siete años a 2006, cada punto de aumento de salarios incidía en los precios en apenas una décima.

Los expertos explican ese aumento por “los incrementos salariales producto de la postergación durante los años de crisis económica, cuando los salarios reales caen más de 10% durante 2002 y 2003”. Pero al mismo tiempo, por “la reinstauración de la negociación colectiva tripartita, junto al aumento del poder sindical y el rol del Estado como homologador de los nuevos contratos salariales”.

Inercia inflacionaria
El aumento de los salarios y los nuevos mecanismos de negociación no solo implicaron un mayor traspaso a precios, sino que generaron una mayor inercia inflacionaria. Esto es, una vez que se acelera el aumento de precios, es más difícil que retome su nivel anterior.

Una muestra de esa persistencia es que desde 2005 la inflación se ubicó en 70% de los meses por encima del rango meta definido por las autoridades. “Eso resiente la institucionalidad del esquema monetario y dificulta el anclaje de las expectativas por parte de los agentes”, aseguran los expertos.

“El incremento del pass through (traspaso) salarial (a precios) después de superada la crisis de 2002, junto al elevado nivel de actividad que derivó en la dinamización de demanda interna en los últimos años, podrían ser las principales causas del incremento de la persistencia inflacionaria”, explica el estudio.

De hecho, en los últimos años, la inflación tendencial –que obedece a aquellos componentes más estables de la canasta de consumo– se ubicó en niveles mayores que la inflación general. Eso quiere decir, según los investigadores, que “las variaciones en factores volátiles han moderado en mayor medida el crecimiento de la inflación” y que el alza de precios es generada, en cambio, por el componente más estable de la canasta.

Expectativas
Ayer el Banco Central difundió los resultados de su encuesta de expectativas económicas a noviembre, realizada entre economistas e instituciones financieras locales.

En línea con el diagnóstico de mayor inercia inflacionaria, aún cuando el gobierno implementó una serie de medidas para reducir la inflación del actual 9,11% a octubre, los expertos corrigieron apenas dos décimas a la baja sus perspectivas para el cierre del año, de 8,3% a 8,1%, y dos décimas para los próximos 18 meses, de 7,3% a 7,1%. Ambos registros permanecen muy por encima del rango meta fodo por las autoridades.

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