Las profundas divisiones internas en el Frente Amplio, que inducen al gobierno una y otra vez a revertir decisiones y errar en proyectos convenientes, traban la expansión comercial e incluso inciden en la estabilidad fiscal. El más notorio ejemplo actual de impacto adverso en la búsqueda de mercados por disidencias sectoriales es el tratado de libre comercio con Chile, que hace más de un año firmaron los presidentes Tabaré Vázquez y Michelle Bachelet. Este acuerdo amplía otros ya existentes y, más importante aún, abre una puerta a mayor intercambio uruguayo con los poderosos mercados de Asia y otras áreas del Pacífico. El tratado, por otra parte, tiene asegurada la aprobación parlamentaria por el anunciado apoyo de legisladores del Partido Nacional, aunque no lo voten los sectores frenteamplistas que disienten. Es común en todo sistema democrático que en algún tema los parlamentarios crucen líneas partidarias. Pero en este caso el gobierno no se anima a seguir adelante para no malquistarse con algunos grupos de su fuerza.
Traspiés por divisiones internas
Rupturas dentro del FA traban la expansión comercial e inciden en la estabilidad fiscal