Las quemas de droga al aire libre y ante cámaras fueron un clásico durante los últimos dos gobierno colorados. Guillermo Stirling, ministro del Interior entre 1998 y 2004, solía explicarle a los periodistas el daño que provoca el narcotráfico mientras a su espalda una fogata convertía en cenizas kilos de marihuana y cocaína. Este método de destrucción de la droga, inédito hasta entonces, quedó sepultado cuando llegó el Frente Amplio al gobierno, en 2005. Desde entonces, la droga incautada por la Policía o Prefectura se destruye en hornos de empresas privadas. Hoy son tres las empresas que destruyen la droga de forma honoraria, por responsabilidad social, informaron fuentes del Instituto Técnico Forense a El Observador.
Tres empresas privadas queman la droga incautada
A fines del siglo XX se destruía en la Asociación Española, con el aval de Magurno, hasta que llegó Stirling y ardió la pradera