ver más

Con 29 de las 120 bancas del parlamento, el partido derechista Likud dirigido por Benjamin Netanyahu comienza a negociar para formar un gobierno y elegir al primer ministro. Netanyahu tiene todas las de asumir el cargo por cuarta vez, lo que implicaría un giro más hacia la derecha en la democracia israelí.

En sus primeras palabras tras reconocer la victoria en las elecciones de ayer, Netanyahu prometió que haría todo lo necesario para garantizar la "prosperidad y la seguridad" de sus conciudadanos.

Ahora tiene que formar una coalición y lo más seguro es que se alíe con los de extrema derecha, que se han mostrado favorables a un gobierno conjunto. Como para seducirlos el mismo líder prometió el pasado lunes que no permitiría la conformación de un Estado Palestino y que habilitaría más construcciones de judíos en Cisjordania, territorios palestinos. Con esto hizo un claro guiño a los israelíes más radicales, que finalmente lo premiaron en las urnas.

El líder del Likud ya comenzó a negociar con el partido Hogar Judío, de Naftalí Bennet, favorable a la colonización de tierras árabes. A diferencia de en la legislatura anterior, en esta hay representantes de los grupos políticos más radicales que apoyarán las medidas más extremas de Netanyahu. Fue justamente la negativa de algunos de sus anteriores ministros a adoptar posturas extremas lo que ocasionó el quiebre del pasado gobierno en diciembre. En este nuevo período el primer ministro tendrá más apoyos para este tipo de medidas.

Es incierto el rumbo que tomará respecto a Estados Unidos, tradicional aliado de Israel pero ahora distanciado porque no coinciden en su política respecto a Irán. Mientras que Washington es más favorable a la negoción de un plan nuclear para ese país, Jerusalén se muestra inflexible y exige ese mismo comportamiento a los estadounidenses.

Política interior

En el terreno interno, gran parte del gobierno dependerá de las coaliciones que se tejan en estos días. Si el centrista Kulanu apoya a Netanyahu, este deberá retribuirle con el ministerio de Finanzas. De ser así, habría más hincapié en los temas sociales (viviendas y costo de vida), que fueron eje de la campaña de los centristas.

Si solicita el apoyo del partido ultraderechista Israel Nuestro Hogar, Netanyahu deberá entregar la cartera de Defensa a Avigdor Lieberman, que la pidió con anticipación.
Los días que siguen, pues, son claves. Pero más allá de los matices que pueda haber, lo cierto es que el giro será hacia una derecha más pronunciada, con el enfrentamiento con los palestinos como seña principal.
Seguí leyendo