Al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le alcanzaron 10 minutos de conversación con su homónimo chino, Xi Jinping, para darse cuenta de que no puede tomar decisiones con un chasquido de dedos y que la política exterior no es un asunto tan simple como creía antes de llegar a la Casa Blanca.
Trump y China: "amigos" estratégicos
Xi Jinping ha sido más astuto que su colega Donald Trump, que empieza a dar marcha atrás en sus diatribas contra Pekín