"Lo repetiremos para que no haya dudas, no fue sólo Amodio (Pérez) el que entregó infraestructura, armas y hombres". Así lo sostiene en su libro "Soy el Rufo y no me entrego" el hoy fallecido exintegrante del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) Tupamaros Ricardo Perdomo Perdomo.
Las negociaciones que tuvieron lugar entre guerrilleros y militares en el Batallón Florida en 1972, uno de los capítulos más oscuros en la historia de la organización, volvió al tape en estos días, enancado en el enojo que hay en algunos sectores de izquierda por los insultos lanzados por el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, uno de los protagonistas de aquellos contactos.
Mientras que algunos destacan que las conversaciones pararon la tortura, otros aseguran que iba mucho más allá, y que había un proyecto conjunto de corte dictatorial entre soldados y guerrilleros.
Dictadura militar mediante (1973-1985) y una década de reclusión y torturas, los bandos que analizan qué está pasando hoy entre tupas y militares, se dividen.
Para unos las críticas de Fernández Huidobro a grupos revisionistas del pasado reciente responde a la lógica de "los dos demonios", los combatientes que libraron una batalla y que comparten unos códigos que el resto no puede entender.
Otros, en cambio, responden a las críticas del ministro con acusaciones que señalan aquellas conversaciones de 1972 como un acto de "traición", igual o peor, han llegado a decir, que el cometido por Héctor Amodio Pérez.
Tras más de 30 años de silencio en su exilio de España, señalado como el traidor de traidores, Amodio Pérez habló con El Observador en 2013. Su testimonio, sobre el que abunda en esta edición (ver páginas 3 y 4), fue ignorado y puesto en tela de juicio por quienes lo colocaron en el oscuro pedestal. Pero algunos de los señalamientos de Amodio a Fernández Huidobro y compañía coinciden con los que dan tupamaros de la línea dura. Cada vez que el tema resurge, la historia oficial que la guerrilla divulgó y dejó correr por décadas, sufre un revés. Quizás porque, como decía hace 2.500 años el general chino Sun Tzu, la guerra es el arte del engaño.
"Huidobro es el nuevo Amodio (Pérez)", dijo a El Observador TV el dirigente del grupo frenteamplista Ir, Alejandro Zabala, molesto por la defensa que el ministro hace de sus subalternos.
El extupamaro Samuel Blixen publicó una crítica columna en el semanario Brecha que cierra con una sugestiva afirmación: que Huidobro defienda la teoría de los dos demonios "debe tener una explicación todavía oculta".
"Quedaba escrachado"
Perdomo Perdomo era considera un duro en el MLN. "Quienes decidieron hablar con y creer en el enemigo, tienen una virtud especial, una mentalidad especial, una cierta forma de vivir, como clase, como élite y tienen además un caradurismo innegable para decidir por los demás y luego escribir para la historia, como si la armonía de opiniones fuese universal", dijo en su libro sobre Sendic.
Aquellas salidas de tupamaros a encontrarse con compañeros ¿no implicaban riesgos para quienes estaban afuera y contactaban con esos presos con tratamiento especial. En su libro "Los dos demonios", el periodista Alfonso Álvaro señala: "Los contactos no orgánicos eran no orgánicos y debido a que existen varios servicios de Inteligencia, Mujica se cubría del resto o del propio grupo con el cual se contactaba, podía pasar que compañeros de los oficiales que mantenían los encuentros con los tupamaros aparecieran perseguidos por sus propios camaradas debido a los mismos seguimientos que en ese momento se estaban practicando a los mismos cabecillas del MLN".
Esta visión, controvertida por otros periodistas (ver nota aparte) es compartida por Perdomo Perdomo, que refiriéndose al "estilo de trabajo" de Fernández Huidobro, afirma: "Naturalmente quien era contactado por Huidobro y compañía, a la misma vez quedaba escrachado por el enemigo, las casas quemadas y las formas de trabajo precisamente verificadas, con las garantías de la práctica".
"La verdad es que para la Inteligencia Militar, aunque hubiesen sido los más estúpidos del mundo, ¡unos prisioneros como estos daban gusto!", dice Perdomo Perdomo.
El también ex tupamaro Esteban Pereyra Mena, aportó en su momento su sombra de duda contra Huidobro: "En prisión me planteó la rendición y le dije 'ñato no sólo me parece que lo vos planteás es una traición; ¡vos sos un
traidor!'".
El factor Amodio
En su sorpresiva aparición en 2013, dijo a El Observador: "¡Cómo será que a mí ya me decían traidor pero el que se mamaba o entraba y salía del cuartel libremente era Fernández Huidobro!".
Ante un nuevo embate contra el ministro de Defensa, al que Amodio le atribuye el papel de principal vocero de esa supuesta falsa historia cargada de leyenda, el extupamaro envió un texto que se publica en la que pide que no lo comparen con el ministro de Defensa: "El Ñato no se quebró nunca. Jamás le afectaron ni la muerte de sus compañeros ni el dolor ajeno. Maniobró siempre buscando lo mejor para él, cosa que no le critico. Yo hice lo mismo. Tengo en mi descargo que lo hice cuando ya nada podía hacer para defenderme de una acusación falsa, tan falsa que para mantenerla hubo que adaptarla en varios momentos, toda vez que los hechos la desmentían".
Volvió Mujica de las vacaciones y se alborotó el avispero político
El expresidente José Mujica aportó lo suyo para que la historia oficial, en blanco y negro, le aparecieran los grises. Luego de que Amodio apareciera públicamente Mujica dio una versión distinta a la que atribuía al "traidor" buena parte del fracaso militar: "Hay algún otro personaje que desde el punto de vista práctico tu tanta o más importancia en la información que se entregó que Amodio. En definitiva si una criatura humana débil que se quiebra en un momento dramático y entra a colaborar con el enemigo utilizando todos sus recursos y bueno, ta, chau".
Su viejo compañero Jorge Zabalza recordó públicamente cuando el 14 de abril de 1972 dos tupamaros fueron ejecutados por la Policía y Fernández Huidobro, escondido en un berretín y herido, se entregó. "Fernández podía haber gritado 'soy el Ñato y no me entrego', como lo hicieron Ernesto Guevara, Camilo Torres, Mario Santucho, Miguel Enríquez y Raúl Sendic. Como lo hicieron cientos de mujeres y hombres en este continente azotado en los '70 por el terrorismo de Estado. En cambio eligió salvar el pellejo, pedir por el juez Echeverría y por "Campitos", aunque no podía saber a ciencia cierta si se lo iban a respetar.
Ese 14 de abril fue el cruce caminos que definió a Fernández, ese día hizo la opción que determinó el resto de su vida. La continuó desarrollando poco más tarde, al proponer la rendición incondicional del MLN en el Batallón Florida.
Cada vez que se mira al espejo o cada noche que lo desvelan los gritos de Ivette y Luis (los tupamaros ejecutados), se ve a sí mismo negando tres veces a Jesús de Nazareth, Espartaco, Tupac Amarú y Ernesto Guevara".
Aunque grupos del Frente le pidieron la renuncia, Fernández Huidobro sigue en su cargo apoyado por el presidente Vázquez. Más de un soldado de los que lo rodean le expresó su solidaridad. Algunos de ellos se refieren a él como "mi general".