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Los líderes demócratas y republicanos del Senado estadounidense anunciaron que Washington no podrá aprobar una nueva ayuda a Ucrania antes de fin de año, aunque continúan en la búsqueda de un compromiso.

La demora en la aprobación de una extensión presupuestaria de unos US$ 61.000 millones pedida por el presidente Joe Biden para auxiliar a sus aliados se conoció justo cuando el gobierno de Volodimir Zelensky reclama una fuerte asistencia del exterior para mantener la estabilidad financiera en 2024.

La estimación de US$ 37.300 millones fue lanzada el miércoles por el ministerio de Finanzas de Ucrania y avalada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según un comunicado difundido por el ministro ucraniano de Finanzas, Serguí Marchenko, la llegada “a tiempo” de esa ayuda financiera de los socios internacionales de Ucrania es “vital” para que el país siga manteniendo a flote la economía mientras continúe la invasión militar rusa.

Marchenko señaló que Ucrania necesita la asistencia extranjera para hacer frente a los gastos sociales, ya que el presupuesto nacional se enfoca íntegramente a cubrir los gastos militares.

"Mientras los negociadores trabajan en los temas que quedan, esperamos que sus esfuerzos permitan al Senado tomar medidas rápidas (...) a inicios del nuevo año", indicaron el martes el demócrata Chuck Schumer y el republicano Mitch McConnell en un comunicado conjunto.

"En lo que resta del año los negociadores del Senado y la Administración seguirán trabajando de buena fe para finalizar su acuerdo", agregó el informe.

"Quedan puntos desafiantes, pero estamos comprometidos para abordar las necesidades de la frontera sur y para ayudar a los aliados y socios que enfrentan serias amenazas en Israel, Ucrania y en el Indopacífico. El Senado no dejará sin respuesta estos desafíos de seguridad nacional", aseguró.

El anuncio del Capitolio marca otro revés para el presidente ucraniano, cuyo gobierno ha advertido sobre la "extrema necesidad" de armas para antes del invierno.

Zelensky viajó a Washington a mediados de diciembre -su tercer viaje a la capital estadounidense en un año- para gestionar ayuda. En una rueda de prensa el martes se mostró optimista de que Estados Unidos "no traicionará" a su país.

Condiciones republicanas

El impasse en el Congreso también es un golpe para el presidente estadounidense Joe Biden, que ha convertido el apoyo a Ucrania y el reforzamiento de la alianza Atlántica en banderas de su política exterior.

A casi dos años de la invasión rusa a Ucrania, con más de US$ 110 mil millones de dólares de los contribuyentes autorizados por el Congreso, han surgido dudas sobre el carácter abierto del apoyo estadounidense.

En particular, los republicanos han empezado a encontrar los costos demasiado altos, y condicionan su apoyo a un nuevo paquete de ayuda.

Los representantes vuelven al trabajo el 8 de enero y ambos partidos declaran sus intenciones de aprobar la ayuda, incluyendo aspectos militares, humanitarios y macroeconómicos.

Centrados en una plataforma “aislacionista” tradicional en el partido Republicano, y muy acentuada por influencia de Donald Trump, sus parlamentarios priorizan reforzar la seguridad fronteriza con México para evitar la entrada de migrantes.

Cualquier nueva erogación debería incluir esos costos sin los cuales Ucrania pasa ser secundaria.

Los pedidos de Zelensky

Ucrania cierra el año en medio de la incertidumbre sobre la aprobación de las partidas multimillonarias propuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.

La Casa Blanca ya ha advertido que los fondos de la última partida aprobada con destino al gobierno de Zelensky se agotarán a fin de año y por ello ha hecho un aporte simbólico de US$ 200 millones de partidas del ejecutivo.

Además de los US$ 37.300 millones en 2024 para mantener viva la estructura del estado, y poder pagar sueldos y atender necesidades sociales, Ucrania reclama nuevos armamentos y equipos que se sumen a los ya dados para la contraofensiva de verano que, según los analistas, fue un fiasco.

El ministerio de Finanzas de Kiev asegura que su pedido se ha reducido en unos US$ 4.000 millones sobre el que se estimó anteriormente, gracias a “medidas para maximizar los ingresos en las arcas públicas, a la activación del mercado doméstico de créditos” y la reducción de ciertos gastos.

Mientras tanto, Hungría está vetando aún la aprobación de un paquete de € 50.000 millones de euros en ayuda financiera propuesto por la Comisión Europea a los países de la UE para seguir sosteniendo a Ucrania hasta 2027.

(Con información de agencias)

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