Ya se respiraba el aire del triunfo, pero no había elementos objetivos aún. Hasta entonces era solo optimismo. En una pequeña sala, junto a su comando electoral, Luis Lacalle Pou esperaba los resultados preliminares frente a un televisor. Lo acompañaban los principales dirigentes de su sector, otros allegados, su esposa y sus tres hijos. Una a una fueron cayendo las buenas noticias. Lacalle Pou escuchaba la explosión de alegría de sus militantes pero promovía en aquella sala una “calma asesina”. “No festejen todavía”, advertía, según supo El Observador.
Un atrevimiento que sacudió las elecciones
Lacalle Pou logró el triunfo con una estrategia “por la positiva” en la que los polítologos no creían; anunció que seguirá en esa línea