Un barrio rico de Asia
Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
Por razones profesionales tuve oportunidad recientemente de visitar Singapur, un barrio rico de Asia. Cinco millones de personas, mayormente de inmigración china, viven en un territorio algo mayor que Montevideo. Es uno de los barrios ricos de Asia, cosmopolita, al que deberemos prestarle atención en el futuro. Los que estamos en los Agronegocios por razones de fuerza mayor: en su región de influencia habrá muchos clientes. Pero el resto de los uruguayos, los jóvenes en particular, deberán estar muy atentos a esos países ya que protagonizarán un cambio colosal en este siglo XXI. El retorno de la influencia asiática en la economía mundial, luego del interregno de algunos siglos de Holanda, Inglaterra y Estados Unidos.
Singapur en si es una curiosidad y no sirve como modelo o inspiración para América Latina. Durante cuatro siglos (del XV en adelante) fue un páramo prácticamente desierto y solamente la colonización comercial inglesa con la Compañía de la Indias Orientales comenzó a cambiar esta situación. Este accidente histórico las llevó a convertirse en “la Malasia británica”, algo que definió su futuro: es evidente que la construcción institucional de los últimos 50 años tiene la mano británica por detrás. Las fuentes de riqueza de este tigre asiático son un puerto estupendo, un centro financiero de los mayores del mundo, una industria de manufactura que evoluciona hacia sectores de alta tecnología y el turismo. Estos cuatro pilares permiten sostener un ingreso per cápita cuatro veces superior al de Uruguay.
El planeamiento urbano ha sido estricto y se estimula fuertemente el uso del eficiente transporte público: la patente de rodados anual cuesta tanto como el propio auto. Las calles y edificios lucen impecables y hay un proliferación notable de centros comerciales bajo tierra, lo que hace que la alta densidad poblacional no sea agobiante en un país ecuatorial y húmedo. Algunos edificios de arquitectura vanguardista son íconos de la ciudad y un extranjero me comentaba que en Singapur todo está pensado para que la vida sea fácil: el empleo, la educación, la salud, el transporte, la vivienda. Una experiencia agradable, como turista.
¿El lado oscuro de la luna? Como tantos países de Asia, son autocráticos y verticales. Algo que combina naturalmente con estos pueblos, a quienes la noticia de la revolución norte-americana de 1776 o la francesa de 1789 les resulta un dato histórico, nada más. Cuando el turista arriba al aeropuerto es amablemente advertido en su tarjeta de Aduana, en rojo por las dudas, que la pena para el tráfico de drogas es la muerte. No la cárcel: lisa y llanamente la muerte. Un partido de la misma familia gobernó durante medio siglo y eligió los ganadores del proceso. A no escandalizarse cuando la “comunista” China hace lo mismo: la diferencia en Oriente entre capitalismo y comunismo es bastante más sutil que en Occidente. Esta advertencia sobre la “democracia liberal” (en lo económico) viene muy a cuento en este siglo, donde veremos irrumpir con fuerza nuevamente a Asia lo que debilitará las convicciones democráticas de varios.
En el encuentro profesional discutimos el futuro de los alimentos en general y de las carnes en particular. Con foco en Asia. Fue bastante impactante que una dulce señora de Filipinas nos recordara que las proyecciones indican que hasta 2050, el 70% del crecimiento económico del mundo será justamente allí. China, India, los tigres, los dragones, los cocodrilos asiáticos u de Oceanía: la atracción de este imán para Australia y Nueva Zelanda es evidente. Parecía decirnos suavemente: “si no invierten acá, no existirán”.
En el corto plazo es evidente que China tiene un poder enorme para moldear la realidad mundial. El encendido de su aspiradora de granos en el 2003 remodeló la agricultura de secano del Uruguay. Los cambios actuales en sus compras de carne vacuna, llevan a la cadena al trote reorganizando el abastecimiento y los nexos comerciales. Nos preparamos para ingresar a Corea del Sur como la gran promesa, pero mucho antes que eso estamos intercambiando fuerte con China. Y como el crecimiento económico es una trama compleja deberemos enfocar a esa región como un todo aprendiendo de sus similitudes y diferencias (que las tienen y son muchas). En ese sentido un mirador comercial sobre Asia instalado en Singapur parece muy interesante para que Uruguay tenga una visión clara de la evolución de los mercados y su dinámica. Las principales empresas financieras y de consultoría del mundo están allí, por algo será.
En lo personal sé que 2050 es el mundo profesional de mis hijos y nietos. Más que la faceta “negocios” en ese plazo, me interesa la faceta “impacto cultural”. Me da mucho orgullo haber nacido artigueño en la tierra donde “naides es más que naides”, nuestra manera de entender la revolución federal norte-americana y la humanista francesa. La democracia y la libertad no son un adorno, son parte de nuestra esencia y no deberían sacrificarse al bajo precio del consumo digital. Sin libertad de emprender, de ir y venir, de opinar y soñar, nada tiene sentido. Un bonito lugar Singapur: para hacer turismo.