Aunque es sencilla y pequeña, la disposición de las oficinas de Idear -con ventanales y paredes de vidrio-, logró que el espacio se perciba amplio y luminoso. Allí conviven actualmente ocho emprendimientos empresariales -hay espacio para 10-, cada uno con oficinas propias, equipadas para el trabajo diario por la institución.
El aspecto del lugar se asemeja al de un laboratorio, blanco, limpio y despojado de elementos rimbombantes, contrastando sobremanera con el espíritu de quienes trabajan allí. El ambiente es distendido: los emprendedores comparten las áreas comunes donde almuerzan y festejan acontecimientos como cumpleaños o eventos institucionales. Pero además, hay un constante intercambio entre los participantes, que con plena confianza se animan a irrumpir en las oficinas de sus colegas emprendedores para conversar animosamente e intercambiar experiencias.
El intercambio es lo que más valoran los emprendedores de Idear, indicó la directora de la incubadora, Elena Pérez. “Hay una cantidad de servicios que podemos brindar, pero escucharnos es lo más importante”, dijo. Explicó que los temas de leyes laborales, el “cómo trabajo y cómo delego”, son tópicos que aborda la incubadora, pero también los emprendedores pasan por momentos de frustración y otros de alegría, que deben compartirse necesariamente.
“Cuando comienzan el proceso (los emprendedores), atraviesan los mismos problemas. No es lo mismo que uno desde el otro lado les diga ‘lo vas a pasar porque lo ha visto muchas veces’, a que avancen y sufran las mismas cosas entre compañeros”, detalló.
La incubadora entonces, genera una “burbuja de contención”, con el objetivo de que quienes culminen con el proceso, no solo sobrevivan y sean exitosos en su actividad empresarial, sino que además repliquen la experiencia, ya sea como mentores o inversores, para comenzar a formar un ecosistema. No son detalles al azar, este centro trabaja con el cometido de ampliar todas las redes y extenderse por departamentos aledaños, con el fin de generar un polo de emprendedurismo en el este del país.
Un ecosistema para progresar
Ni en Maldonado, ni en departamentos vecinos existe un ecosistema para el emprendedor. Por esto y luego de detectar que muchos emprendimientos fernandinos perecían tras dos años de funcionamiento, en 2011 se unieron la Intendencia Departamental y la Cámara Empresarial de Maldonado para generar una estrategia integral y paliar la situación. Así nació el proyecto Idear, financiado en partes iguales por la Unión Europea y por la Intendencia de Maldonado.
El proyecto tenía tres objetivos. Por un lado estaba elgenerar una infraestructura para la incubadora y la creación del Concejo de Desarrollo Económico Departamental (que hoy es el directorio de Idear), integrado por instituciones públicas y privadas como la Intendencia, la Cámara Empresarial y la Unión de Comerciantes de Maldonado, el Cluster Punta del Este - Ciudad Universitaria, Dinapyme y la Asociación Rural.
El tercer proyecto fue un mapeo departamental, ya que en Maldonado no existían trabajos de investigación sobre los rubros productivos.
De esa forma se identificaron tres rubros prioritarios para incubar: agroindustrias, TICs y turismo.
No son excluyentes, ya que la incubadora también apoya emprendimientos de biotecnología y diseño, que tienen alto potencial.
En marzo de 2012, culminó el Proyecto Idear, permitiendo el nacimiento de la incubadora. Aunque lleva trabajando solo por nueve meses, entre sus logros ostenta haber sido distinguida con un premio Nova en la categoría Desarrollo Local y Humano, por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).
“Vamos a cometer muchos errores, porque estamos en la etapa inicial, pero este premio es una muestra de que estamos por buen camino”, indicó Pérez.
Un proyecto para todos
Al día de hoy, la incubadora está apoyando a 16 emprendimientos (ocho de forma remota) y cuenta con cuatro consultores para desarrollar planes de negocios.
La institución aporta a sus incubados capacitación en gestión empresarial, asesoramiento en desarrollo del plan de negocios, asesoramiento contable, jurídico, redes de contacto y el espacio físico; las oficinas están equipadas con computadoras, teléfonos e internet y mobiliario.
Maldonado no contaba con el servicio de preincubación, que usualmente otorgan las universidades, y por ello Idear también se propuso ofrecerlo.
Pero además de los servicios habituales que brindan las incubadoras, Idear tiene otras líneas de trabajo complementarias.
Una de sus preocupaciones es lograr un fortalecimiento interinstitucional a nivel regional. Han logrado hasta el momento acuerdos con Universidad ORT, Politécnico del Uruguay, la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información, la Unión de Exportadores y UTU.
Para 2013 esperan crear programas de apoyo para los que culminen con la incubación.
“¿Qué sucede cuando le decís a una persona no? El ‘no’ solo, no va a generar una diferencia ni va hacer mejorar a la persona”, explicó Pérez.
Por ello es que Idear también apoya otros emprendimientos que no han logrado ingresar a la incubadora.
“Hay muchas propuestas interesantes que no tienen grado de innovación, y no por eso dejan de ser buenas y rentables”, explicó Pérez.
Como la estructura de Idear no les permite apoyarlos a todos, junto a Dinapyme, Microfinanzas de OPP y la Intendencia de Maldonado, crearon el programa de capacitación de gestión empresarial y desarrollo de plan de negocios “Emprendé Maldonado te apoya”. En la convocatoria se inscribieron más de 80 personas. “Ellos sabían que no les íbamos a dar un peso, buscaban capacitación para emprender mejor. No tenemos el ecosistema, pero la gente viene porque quiere emprender y aprender”, festejó Pérez.
Formar recursos humanos
Uno de los problemas con los que luchan, es la ausencia de un excedente de profesionales en negocios. De sus cuatro consultores, tres son montevideanos. “No se puede asumir que en el interior hay muchas herramientas. Tenemos que fortalecernos. Obviamente el trabajo duro va a ser durante el primer período”, evaluó Pérez.
Este inconveniente también se traslada a los emprendedores. Una de la mayores dificultades radica en encontrar recursos humanos capacitados. “Pero no van a Montevideo a buscarlos, tenemos que ser más creativos y generar una estrategia para fortalecernos en otras áreas”, manifestó Pérez. Una de las soluciones que encontraron fue actuar en forma conjunta con Lavalleja, Treinta y Tres y Rocha, aunando recursos y en busca de generar el polo emprendedor del Este.
Una ciudad cosmopolita
Así como el interior presenta problemas para emprender, la zona tiene sus ventajas: una importante población de segunda residencia y extranjeros, varios dueños de empresas y emprendedores reconocidos que viven en Punta del Este y un ámbito de negociaciones distendido. “Hay muchas personas que han retornado gracias a que tienen una oportunidad de desarrollo. Tenemos una predisposición de trabajo muy importante, porque vinimos a buscar y armar nuestro futuro acá”, remató Pérez.