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Tranquila, al fin y al cabo ¿quiénes son? Nada más que los ministros de la Suprema Corte de Justicia…”, dijo el precandidato presidencial nacionalista Luis Lacalle Pou con una gran sonrisa y con una ironía evidente. Se lo dijo a una niña –la nieta de una funcionaria– que le pidió una foto en el hall de la sede del Poder Judicial mientras su abuela la apuraba porque, un piso más arriba, al político lo esperabancinco de las personas más influyentes del Uruguay.
Lacalle Pou llegó hasta el palacio de mármol de la Plaza Cagancha para cumplir con la rueda de contactos que los ministros de la Corte vienen manteniendo con los candidatos presidenciales. Pero ni siquiera en esa oportunidad solemne, el candidato blanco abandonó su habitual informalidad, saludando a diestra y siniestra, sacándose fotos con quién se le acercara, y desatando comentarios a su paso.

“Yo me voy a sacar una foto también”, comentó una funcionaria cuando lo vio aparecer. Y así lo hizo. “A mí me parece un soberbio”, le respondió una compañera de trabajo. “Más soberbio es Tabaré Vázquez”, contraatacó la primera.
Finalmente, el vocero de la Corte, Raúl Oxandabarat, vino a rescatarlo y lo llevó escaleras arriba hasta el salón en el que se reuniría con los jerarcas de la corporación. Una vez allí, pidió para ir al baño. Cuando estaba allí, llegaron a la sala de reuniones los ministros de la Corte y se encontraron con la ausencia del invitado. Esperaron un minuto, dos, tres...
Afuera, Lacalle Pou se había demorado concediendo más fotos a otros funcionarios que se acercaron a saludarlo. Al fin, el candidato y los ministros se encontraron, se dieron la mano y se sentaron a la mesa.

Lo primero que notó Lacalle Pou fue el tamaño exageradamente pequeño de los vasos de agua colocados arriba de la mesa. “Esto es como decía Herrera: ‘mi vaso es pequeño pero yo bebo en mi vaso”, comentó.
Después, le propuso a los ministros de la Corte la derogación masiva de unas 7 mil leyes que no están siendo aplicadas. Y consideró muy importante que los próximos procesados por delitos menores tengan oportunidad de que se les aplique penas alternativas. “Es una forma de impartir mejor Justicia y de descongestionar un poco las cárceles. Se podría llegar a un 12% o un 13% de condenados con penas alternativas”, dijo Lacalle Pou.

Luego se enfrentó a los periodistas y uno de ellos le preguntó que sentía al tener que aceptar debatir con el colorado Pedro Bordaberry y el independiente Pablo Mieres en ausencia del izquierdista Tabaré Vázquez.
“¿Y yo qué puedo hacer? Es como cuando estábamos en el liceo y había poca gente en clase y la profesora se quejaba: ‘Pero qué poca gente que vino...’. ¿Y nosotros que culpa teníamos? Nosotros somos los que vinimos, no los que faltamos”, respondió.
Luego, volvió a bajar las serpenteantes escaleras del palacio de la Suprema Corte y, tras aceptar alguna foto más, salió a la llovizna.

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