Río de Janeiro, mortificado por la violencia, comenzó a vivir su Carnaval cuyos multitudinarios y fastuosos desfiles en el Sambódromo prometen a miles de cariocas un momento de alegría en una vida de pobreza y dolor.
Río de Janeiro, mortificado por la violencia, comenzó a vivir su Carnaval cuyos multitudinarios y fastuosos desfiles en el Sambódromo prometen a miles de cariocas un momento de alegría en una vida de pobreza y dolor.
La violencia enlutó la noche del martes a la escuela de samba Académicos de Salgueiro, una de más conocidas de la ciudad. Su vicepresidente fue acribillado a balazos junto a su esposa después de salir de la sede de la escuela.
Cuatro meses atrás, y también en otro aparente crimen por encargo, fue asesinado el presidente de la escuela Estacio de Sá; un símbolo de la samba y orgullo de la favela del Morro de Sao Carlos, cercana al Sambódromo en donde será la primera en desfilar el domingo.
La grey del Carnaval no permaneció ajena al dolor. Los tambores de las escuelas Portela y Vila Isabel fueron silenciados por un minuto en los ensayos del fin de semana en recuerdo del pequeño Joao. Las escuelas formadas por niños lo recordarán cuando desfilen el viernes en el Sambódrono.
Tres de las 13 escuelas exaltarán las raíces africanas de Brasil. Porto da Pedra cantará loas a la Sudáfrica post "apartheid" y en especial a Nelson Mandela, ya homenajeado en otros carnavales.
Mangueira dedicará su Carnaval a la lengua portuguesa con 4.000 integrantes, la mayoría vecinos de la zona que da nombre a la escuela y una de las más castigadas por la violencia.
Por otra parte, los servicios de salud aprovecharon la ocasión y comenzaron a distribuir el fin de semana, 10 millones de preservativos en los desfiles callejeros y en los locales en donde están programados bailes. "Con el preservativo, la alegría continua durante y después de la fiesta", dice el eslogan de la campaña.
(AFP)