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El primer embarque de carne ovina desosada para el mercado de Estados Unidos ya está en viaje. Las 11 toneladas de bifes, lomos y piernas de corderos premium del Frigoríficos San Jacinto llegarán el 13 de marzo próximo al puerto de Filadelfia.

Unos días antes, habían llegado a Estados Unidos unos 800 kilos “de prueba” para clientes del San Jacinto que quieren disponer para sus clientes de carne de cordero de alta calidad de Australia, Nueva Zelanda y Uruguay. Es la trilogía más prestigiosa en el mundo de la carne ovina.

La carne ovina uruguaya dejó de entrar a Estados Unidos cuando apareció en 2001 la fiebre aftosa y los mercados se cerraron. Antes de esa fecha fatídica para la ganadería, Uruguay entraba con carne con hueso, la más valiosa.

Mucha agua corrió por abajo del puente hasta que en noviembre pasado el subsecretario de Agricultura estadounidense, Edward Avalos, realizó una visita histórica a Uruguay para anunciar personalmente la reapertura del mercado para la carne ovina desosada.

Ahora llegó el momento de concretar los negocios y hay dos frigoríficos ya habilitados para hacerlo: el San Jacinto, que toma ahora la delantera, y el Carrasco, que sigue sondeando el mercado para cerrar negocios.

La cría de ovinos, a veces considerada un rubro menor por los que olvidan que la historia agropecuaria uruguaya se forjó con una ganadería mixta –vacuno/lanar– y está probada, vuelve a reverdecer luego de un tiempo que se debilitó.

La caída del stock se detuvo y ya completó tres años consecutivos de crecimiento hasta situarse en 8,6 millones de cabezas en 2013. Esa es la base sobre la que se sustenta la mejora, que luego repercute en la producción de carne y lana.

En 2013, las exportaciones de carne ovina crecieron 27% en valor y 32% en volumen, respecto al año anterior. Se colocaron en el exterior 23.470 toneladas peso canal, con un ingreso de divisas de US$ 92 millones, con un precio promedio de US$ 3.913 la tonelada, según el Instituto Nacional de Carnes (INAC). Brasil, China y la Unión Europea son los principales destinos en valor.

La gran novedad de 2013, como ocurrió con la carne vacuna, fue el crecimiento de las compras de China –que con Brasil acapararon 76% de las exportaciones uruguayas de carne ovina–, sumándose a los compradores también de cortes de alta calidad. Por ahí se ve un horizonte inmenso.

Por último, la faena quebró en 2013 la tendencia de los últimos tres años consecutivos de reducción de su volumen y creció 44% respecto al año anterior. La faena de corderos reafirmó su crecimiento por cuarto año consecutivo, al pasar de 777,4 miles de cabezas en 2012 a 926,7 miles de cabezas el año pasado (19,2% más). De esa forma, la producción de carne de cordero llegó a las 14.800 toneladas, con un peso promedio de carcasa de 16,1 kilos.

Si 2013 fue un año bueno para la producción ovina, el año que ha comenzado tiene una perspectiva favorable y hay mucha gente que está trabajando para que se convierta en realidad.

Los productores que buscan optimizar sus recursos y son los que deben sortear las primeras adversidades. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) con las políticas públicas de apoyo. La investigación para generar nuevas tecnologías y los institutos de extensión para su aplicación. El Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), que está haciendo hincapié en la capacitación. El Instituto Nacional de Carnes (INAC) en su papel de organismo de promoción.

Y la industria frigorífica para protagonizar hechos históricos como este primer embarque a Estados Unidos.

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