De cara a un escenario internacional turbulento e incierto, el gobierno uruguayo se embarca en una aventura que puede costarle muy cara. La Rendición de Cuentas era una instancia clave para que las autoridades dieran muestras tanto a los uruguayos como al resto del mundo de que el país entiende los retos de una inminente crisis internacional y reacciona de la manera más acertada: con prudencia y responsabilidad en la definición del gasto.
Un encontronazo político que no ayuda a la economía
En la antesala de una crisis mundial, la peor estrategia es dividir las aguas en materia política