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La soja no vale aquellos US$ 500 la tonelada, ni el novillo los US$ 4 por kilo de otros años y la leche quedó lejos de los US$ 0,45 por litro de otrora. Y para peor, no llueve lo suficiente.

No obstante, los productores lejos de bajar los brazos –conocedores de la secuencia de buenos ymalos ciclos que caracterizan a los agronegocios– apuestan a conocer innovaciones tecnológicas y, en la medida de lo posible, a invertir en ellas.

Buscan cómo producir más achicando los costos para seguir dando batalla. Para ello, la Expo Melilla es un escenario ineludible: en un predio confortable 200 empresas brindan una completa oferta de productos y servicios.

La reflexión inicial emanó de una serie de charlas que, en tanto el mate iba de mano en mano, se produjeron ayer en el área activa de la exposición organizada por la Asociación Rural del Uruguay, mientras los productores veían en la cancha segadoras, hileradoras, enfardadoras, mezcladores de forraje y otras herramientas expuestas por diversas empresas.

En un año de números en rojo, cuando menos rosados para varios rubros, lo primero que sorprende a quien visita la muestra que se desarrolla en el área rural de Montevideo es su tamaño: es más grande que las anteriores.

“Hay que meter mucho más pata (sic) para poder ver todo”, graficó un criador que llegó desde Paso de los Toros en tanto compartía con El Observador Agropecuario el viaje en una Van desde el área de la estática a la zona activa que, por el crecimiento del área estática y la instalación del picadero y nuevos pabellones para animales, queda más distante.

Además de crecer en tamaño, aumentó la diversidad de propuestas: ayer al mismo tiempo, por citar apenas algunos ejemplos, en un sector un carnicero enseñaba cómo trozar una res ovina y obtener más cortes y más valiosos; en otro accionaba un pivot; en la zona ganadera productores de las razas Angus, Hereford y Senepol explicaban desarrollos genéticos; más hacia el área de estacionamiento investigadores del INIA exponían un sistema de comederos de autoconsumo para terneros; al frente de las carpas granjeros comercializaban agroalimentos en base a frutas y hortalizas de la zona; en distintas parcelas ovinos pastoreaban diversas avenas; y en la sala de conferencias se divulgaban los resultados de la evaluación nacional de cultivares de papa.

Incluso se ha hecho algo más frecuente ver a grupos de estudiantes de ciencias relacionadas con el agro, liderados por sus docentes, recorriendo con placer un predio donde pueden tocar el contenido de un silo bolsa, ver una jura de corderos pesados, observar el picado del sorgo y preguntarle a los semilleristas por los tréboles y raigrases expuestos.

La entrada a la Expo Melilla, que culminará el próximo domingo, cuesta $ 140. El acceso al predio está a la altura del km 11,500 de la ruta 5 y camino Pérez. Para ver el programa completo de actividades hay que ingresar al portal www.expomelilla.com.
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