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Alejandro Yamgotchian atiende el celular y se escucha un ruido de calle de fondo. “Estoy manejando. ¿Te animás a llamarme en 10 minutos? Es que estoy llevando los equipos al cine Universitario”.

A los 10 minutos, Yamgotchian atiende, respirando hondo. “Es que quedé cansado de la carga y la descarga”. Ahora, el director y único organizador del festival Montevideo Fantástico, que comienza hoy en las salas Lumiére y Chaplin del cine Universitario (Canelones 1280), tiene unos minutos para explicar de qué se trata este evento.

El festival –creado por el propio Yamgotchian en 2005– consiste este año en la exhibición de más de 30 largometrajes y casi 50 cortos provenientes de 20 países diferentes de los géneros ciencia ficción, cine fantástico y de terror. Hoy, por ejemplo, se exhiben, desde las 15.45 en adelante, una película filipina, una estadounidense y una mexicana.

Desde que arrancó con este solitario proyecto en 2005, Yamgotchian tiene la intención de reivindicar un género en su opinión menospreciado tanto por la crítica como por los eventuales patrocinadores. “Queremos tapar una grieta histórica, tanto del público como de la crítica que lo menospreció”, dice Yamgotchian.

Si bien el evento recibe el apoyo del Instituto del Cine y Audiovisual del Uruguay (ICAU) y de la Intendencia de Montevideo “esto se hace a puro pulmón”, dice Yamgotchian, quien afirma que esta edición costará entre US$ 3.000 y US$ 4.000. “Lo que no da para nada”, subraya.

Independiente mismo
Dentro del trabajo de hombre orquesta que realiza el organizador, se ocupa de traer las películas, en muchos casos de traducirlas (en general, pide los guiones en inglés) y, según la disponibilidad de los porteros del cine Universitario, corta las entradas al ingreso.

“Este es un festival realmente independiente con películas realmente independientes. Aunque suene redundante, es la pura verdad. Acá tenemos películas de directores que se fundieron filmando. Incluso a los europeos les pasa lo mismo que acá: tienen problemas de difusión”, dice Yamgotchian.

Entre los participantes que estarán presentes en Montevideo hay tres directores argentinos. El primero es Ariel Martínez Herrera, que dirigió el largometraje Alas, película que va dentro de la competencia internacional que tiene el festival. Es una comedia surrealista e independiente, de la Escuela de Cine de Buenos Aires.

También estará Marcelo Leguiza, director de Marihuana radioactiva interplanetaria, que va en competencia latinoamericana. Otra comedia, más bizarra y ultraindependiente.

Por último, el tercer representante argentino es Alejo Rébora, director de la premiada Trash, que ganó el premio a mejor película latinoamericana, en el BARS pasado. Rébora es pareja de la cocinera Narda Lepes, y es tan fanático del cine y de la literatura de ciencia ficción que bautizó a su hija con el nombre de Leia, como la princesa de La guerra de las galaxias. En una entrevista a la revista Caras, Lepes declaró que Rébora le leía El hobbit de JRR Tolkien a la niña dentro de la panza.

Los invitados extranjeros corren con todos sus gastos.

Sobre la poca presencia nacional en la grilla, Yamgotchian advierte un llamado de atención. “Es el segundo año consecutivo en que no hay largos uruguayos. En las escuelas de cine hay muchos estudiantes a los que les atraen estos géneros, pero luego cuando egresan no filman estas historias”, opina.

En cuanto a conexiones, Montevideo Fantástico integra la alianza latinoamericana de festivales de cine fantástico: a través de ello consigue títulos y traba contactos.

Cómo llegar a un sexenio
Montevideo Fantástico comenzó en el complejo Hoyts Alfabeta en 2005, cuando Yamgotchian propuso la idea de crear un festival temático sobre unos géneros del cine de los que es fanático y con películas independientes que no encontraban un espacio de exhibición. La experiencia con Hoyts solo duró la primera edición.

Al año siguiente, Yamgotchian organizó un ciclo de películas de terror del actor argentino Narciso Ibáñez Menta, en cine Universitario.

“Para 2007, las salas de cine Universitario y cine Arte del Sodre fueron las únicas que nos ofrecieron apoyo. En 2009, tuvimos un récord de más de 2.000 personas en la semana”, explica el organizador, para quien aún existen los prejuicios de siempre hacia el género. “Nosotros nos tomamos esto en serio. No estamos dentro de ningún círculo de amigos, ni político ni empresarial”, concluye Yamgotchian.

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