El del balneario San Luis es el único liceo de tiempo completo que existe en Uruguay. Es una experiencia piloto que comenzó este año y para los padres de los 190 alumnos es la señal de que las cosas empiezan a mejorar.
La comunidad se movilizó durante años para que se edificara el edificio del liceo y eso sucedió el año pasado. La construcción incluía cocina y comedor y se decidió que funcionara en doble horario: desde las 7:50 de la mañana hasta la una y media de la tarde, con las actividades curriculares, y después del almuerzo hasta poco antes de las cinco de la tarde con diversos talleres.
Al principio los alumnos llevaban la comida, hasta que se implementó un convenio con el Instituto Nacional de Alimentación (INDA), por el cual una cooperativa de mujeres locales elabora los alimentos que provee el organismo. El comedor comenzó a funcionar de esta manera en el mes de julio.
El Ministerio de Trabajo solicitó que, como contrapartida, las instalaciones del liceo se usaran en horario nocturno para realizar actividades de capacitación laboral para la gente de la comunidad. La iniciativa fue bienvenida y pronto comenzarán cursos de hotelería, gastronomía e idiomas.
Algunos padres también solicitaron que se realizaran clases curriculares nocturnas, para aquellos que no hicieron o no terminaron el primer ciclo de liceo. Se está haciendo el relevamiento necesario para determinar de qué manera implementar el turno nocturno.
El liceo de San Luis está ubicado en el kilómetro 63 de la ruta Interbalnearia y tiene 17 años de existencia, pero hasta el año pasado compartió el edificio con la escuela 159. El edificio nuevo es un orgullo para la población local e inmediatamente se desbordó: la matrícula, que era de cien alumnos, pasó a 160, de primer a tercer año, y 30 alumnos más de cuarto, que fue incorporado este año.
Para la directora, Martha Bogorja, el desafío de un centro de tiempo completo es lograr que las actividades extracurriculares complementen a las curriculares. “Es muy importante que haya un entendimiento entre los docentes, que haya una relación entre la clase de química y la de cocina, entre literatura y el taller de teatro, matemática y ajedrez”.
Según Bogorja, es esencial que “más allá de las asignaturas, podamos darle a los alumnos las herramientas para defenderse en este mundo tan difícil para un adolescente, mucho más difícil de lo que era en mi época”.
La realidad de San Luis es ideal para un liceo de tiempo completo. En el balneario no hay plazas ni lugares públicos donde los jóvenes puedan reunirse o hacer deportes. Los hombres, en su mayoría pescadores, siguen la ruta de la corvina y eso los lleva a trabajar los primeros seis meses del año en Pajas Blancas, lejos de sus familias.
Todavía es muy temprano para evaluar la experiencia, pero el entusiasmo, tanto de los alumnos como de los padres, es palpable. En el liceo se respira una atmósfera de camaradería entre alumnos, docentes y directora que se escapa de lo normal. “Es un liceo que tiene vida. Esto se mueve”, se enorgullece Bogorja.
En cuanto a los padres, lo ven como una salvación. María del Huerto Rivero (70) tiene un nieto en segundo año y dice que “la gente ha tomado al liceo como algo especial. Usted no sabe lo que fue la inauguración. Estaba repleto”.
Rivero integra el Consejo de participación Liceal, formado por estudiantes, padres, miembros de la comunidad, docentes y funcionarios, y se ocupa de alentar a que la gente participe de todas las iniciativas. Para ella los talleres son “bárbaros”, sobre todo los de huerta y jardín y también cocina, que tienen que ver con los trabajos zafrales del verano.
La abuela, como integrante del Consejo, participó en la elección de los talleristas y quedó muy conforme. También tiene palabras de elogio para la directora: “Martha se adapta a todos los problemas de los chicos; para todos tiene una solución. Ella los maneja muy bien”.
Bogorja dice que la preocupación ahora es “que siga adelante, que no quede acá, que sea un crecimiento para San Luis, desde el punto de vista social y cultural”. l
Un liceo que traza camino de progreso para padres y alumnos
En San Luis, el centro de tiempo completo es referencia en la comunidad