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Cuando era adolescente se encargaba de llevar los rollos de las películas de una sala a la otra, cuando los cines tenían pocas salas y películas. El director de Dispel –la distribuidora de películas del sello Warner Bros en Uruguay–, Luis Ara Hermida, asegura que de ahí viene su “amor por el negocio”.

Es que el empresario se crió en una casa donde se hablaba, y también se “comía” gracias al cine. La empresa Dispel la fundó su abuelo materno en la década de 1980 y la continuó su madre hasta el 2002, año en que falleció debido a un grave problema de salud.

La situación obligó a Ara Hermida, que en ese momento tenía 22 años y estaba terminando su carrera en administración de empresas, a hacerse cargo de la compañía junto a su hermano. “Si bien toda la vida escuchamos hablar del cine, el negocio lo aprendimos a manejar sobre la marcha”.

Todo parece indicar que hicieron las cosas bien, dado que actualmente Dispel continúa con la representación de Warner Bros en Uruguay. Pero esta no es la única empresa de Ara Hermida cuya mente emprendedora no se detiene nunca. El empresario es socio de la productora audiovisual “Skafilms” y edita las revistas Cinemag y Seis Grados que se publican con El Observador.

Ara Hermida asegura que el negocio del cine puede seguir creciendo en Uruguay de la mano de los shopping. Aclara que la competencia no es tan dura como en otros sectores. “A todos nos sirve que se caliente la butaca”, recalca.

¿Cómo visualiza actualmente el negocio del cine en Uruguay?

La única limitante del mercado (para crecer) es el tamaño. Se venden 3 millones de entradas por año. El negocio depende del desarrollo de nuevos shopping, donde se puedan construir cines. A medida que haya nuevos centros comerciales, habrá nuevos cines. Y en Uruguay hay lugar para nuevos shopping: un ejemplo son el Costa Urbana y el Nuevo Centro. Es difícil crear el concepto de cine por fuera de los shopping porque hoy se requiere estacionamiento, plaza de comida, seguridad, y todo eso te lo da un shopping.

¿Es un sector muy competitivo?

No lo veo como otros sectores donde los gigantes se pelean por el liderazgo. Yo soy de ir a ver una película de FOX y si está alucinante, lo digo. Mi madre siempre decía que lo mejor que a uno le puede pasar es que al otro le vaya bien para que, cuando tu película entre, la butaca ya esté caliente. Más gente ve los trailer, más gente va al cine. La alegría va por barrios. Hoy te toca traer la película más grande a vos, después a otro. Y así sigue funcionando el negocio.

Usted habló de 3 millones de entradas vendidas por año, ¿los uruguayos van más al cine que antes?

Van mucho más que en la década de 1990, pero muchos menos que en la década del 50, cuando el cine era el único entretenimiento. En ese momento los cines tenían 2.000 butacas, y se llenaba una función atrás de la otra. En los años 90, el cine vendía en Uruguay 900.000 entradas, hoy vende 3 millones. Para saber si los uruguayos vamos mucho al cine, habría que comparar a Uruguay con ratios de otros mercados. Un ratio razonable es 1 a 1 y en Uruguay la relación es esa. Estamos bien.

¿Hay espacio para nuevas salas en Uruguay?

Sí, en la medida que se desarrollen nuevos centros comerciales. Y además tenemos que dejar de mirar a Uruguay como la costa de Montevideo. Todos los shopping están a una cuadra de la playa, hay que mirar otros puntos de la capital y también el interior.
El cine en el interior cayó en la medida que quedaron los cines sueltos en la calle. Hoy el público cambió: antes se estrenaba una película y la iba a ver todo el mundo, ahora hay diez películas y el público se reparte. Para que haya más salas tiene que haber más shopping, pero eso dependerá del público que el centro comercial pueda captar.

¿Cómo surgió la idea de hacer la revista “Cinemag”?

Por mi trabajo con Dispel y Skafilms siempre viajé mucho. A cada país donde iba compraba la revista de cine local y nunca me gustaban. Entonces, en 2006 llegué a Uruguay con la idea de hacer mi propia revista de cine. En 2007 nos asociamos con El Observador y nos va muy bien. Tenemos presencia en Uruguay, Argentina y Paraguay y estamos lanzando franquicias en Colombia y Ecuador, Chile y Perú. La revista tiene un portal con más de 90.000 visitas mensuales y una descarga para iPad. Los países donde más se descarga son China y México. Vendemos más Cinemag por Ipad en China y en México que en cualquier otro país de Latinoamérica.

¿Las películas que se pueden ver en Internet en buena calidad y de forma gratuita compiten contra el cine?

La piratería afectó mucho el cine. Si nos guiamos por los números, afecta más el crecimiento que el mantenimiento del negocio, que podría haber crecido mucho más. Los sellos que conforman la Motion Picture Association for America (MPA) están luchando contra la piratería. En la medida que la gente tenga la posibilidad de comprar las películas online, que es el formato que está demandando, va a haber menos piratería.
Además, el cine sigue siendo un paseo por excelencia para cualquier uruguayo.
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