E n su forma más lujosa, la oficina en casa es una extensión del espacio de ocio: una habitación soleada en un segundo hogar desde la cual el jefe puede controlar a todos. En su forma más utilitaria es, como mínimo, personalizada y privada. Contiene una silla, un escritorio e, idealmente, una puerta. Probablemente también haya otras cosas ahí, como archivadores, ropa de invierno o verano que no se usa y una cama para los invitados, pero es un lugar de trabajo.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU, solo 29% de los asalariados tenía la posibilidad de trabajar desde casa en 2017, mientras que el 25% sí lo hacía. Ahora, sin embargo, los trabajadores con oficinas en casa están pasando más tiempo en ellas del que jamás pensaron. Muchos más están trabajando desde casa como pueden y desde donde pueden: en la mesa, en la encimera de la cocina, en el sofá, en el garaje.
Un lugar de trabajo en la propia casa sin tener que comprar nada
Las oficinas provisionales de millones de estadounidenses puede que no sean espacios optimizados ni particularmente felices en este momento