Al presidente Tabaré Vázquez el desastre vivido en Dolores y el resto del país con el tornado y las inundaciones lo encuentra en un momento político complicado, pero la actitud que tomó de entrada lo mostró como la cabeza de un gobierno que da la cara ante la catástrofe y atiende el drama de los damnificados. En momentos donde su popularidad está en niveles bajos (35% en marzo, según Equipos) y el Frente Amplio administra distintos líos (ANCAP y Sendic, por ejemplo), Vázquez se muestra haciendo cosas y ofreciendo soluciones a gente vulnerable.