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La directora de Recursos Naturales Renovables (Renare), Mariana Hill, tiene sobre su mesa de trabajo un estudio preliminar del nuevo escenario agrícola uruguayo, a partir de los planes de uso y manejo de suelos que presentaron los productores en 2013.

Los datos más relevantes los comentó en una entrevista con El Observador Agropecuario (ver edición del viernes 26 de diciembre pasado) y viene a cuento recordarlos. Se trata de un análisis sobre un área de 1,4 millones de hectáreas de agricultura de verano, a las que se suman 400 mil hectáreas de invierno.

El primer dato relevante es que la superficie de soja, la estrella de la agricultura uruguaya y motor de la expansión, pasaría de 1,2 millones de hectáreas en 2014 a equilibrarse en 1 millón de hectáreas a partir de 2016. Es posible que el área sea mayor porque en 2014 se presentaron más planes.

Esto quiere decir que los productores seguirán apostando a la oleaginosa, pero lo harán en las tierras más aptas.

El otro dato importante es que la superficie de praderas asociada a la agricultura pasará de las actuales 70 mil hectáreas a 250 mil hectáreas en 2017, y luego se estabilizarán en 200 mil hectáreas.

Esta es una gran noticia para la ganadería porque no solo establece un puente entre esta y la agricultura, sino que representa una nueva oportunidad para incrementar la productividad ganadera.

De manera que, si se imaginara un panorama ideal para el agro uruguayo, no es poca cosa que la ganadería mantenga la apuesta que manda la historia y que, al mismo tiempo, la soja continúe sacándose chispas con la carne.

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