Un nuevo impulso para los edificios corporativos
Ganan terreno a influjo del crecimiento económico, exceso de liquidez en las empresas y ausencia de posibilidades de inversión
Espacios amplios, funcionalidad y la capacidad de incorporar tecnología son algunos de los conceptos que las empresas están buscando hoy en Uruguay a la hora de instalarse en un edificio propio y hecho a medida. Aunque a nivel mundial es común, hace solo algunos años que en Uruguay se nota la tendencia de empresas, tanto multinacionales como nacionales, a invertir en edificios construidos a medida de la firma, ya sea a través de la compra o el alquiler.
El asesor inmobiliario privado, Julio Villamide, explicó a Café & Negocios que percibe una tendencia hacia los edificios corporativos como consecuencia de dos factores coyunturales: un exceso de liquidez por parte de las empresas y la ausencia de posibilidades de inversión. “En este último año notamos que hubo una demanda de información y del análisis del correcto uso de los activos. Todo esto era inexistente hace unos años en el mercado local y se va acentuando progresivamente”, comentó.Según su experiencia, mientras las empresas multinacionales prefieren alquilar, las nacionales cada vez se vuelcan más hacia la compra. Esto es visto como una muestra de la prosperidad de la empresa y también como una estrategia para fortalecer su imagen corporativa.
Para el arquitecto y presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (Appcu), Ariel Cagnoli, uno de los factores que influye en esta tendencia es el crecimiento económico que repercute en la expansión de las empresas.“Cuando las empresas empiezan a tener un tamaño tal que requieren varios pisos optan por un edificio específico para ellos y de esa forma abaratan costos”, señaló.El estudio de arquitectos Cagnoli ha realizado varios edificios de este tipo como el de Porto Seguro, Montes del Plata, UPM y Reebok. Cagnoli estimó que esta realidad “llegó tarde a Uruguay”, porque en el resto del mundo es moneda corriente y una de las maneras de lograr confort y de lograr una imagen estética que refleje a la empresa.
La búsqueda de mejoras en materia de eficiencia y productividad llevó a la empresa de seguridad Prosegur a comprar una vieja casona en la esquina de las calles Guaraní y Piedras. El lugar fue elegido como un punto estratégico porque en Ciudad Vieja está ubicada su planta de transporte de valores: el objetivo fue unificar las unidades de negocio. La casona se levanta sobre la base de lo que en algún momento fue la muralla del Fuerte San José, una gran responsabilidad para Prosegur que optó por remodelarla y construir un edificio anexo de cuatro pisos pero siempre preservando el patrimonio histórico. “La remodelación se llevó a cabo prestando especial atención a la conservación y reciclaje de los elementos antiguos de la zona, estableciendo un diálogo entre lo antiguo y lo moderno”, explicó a Café & Negocios el gerente general de la empresa, Martín Matos. Las obras finalizaron en setiembre de 2012 y el edificio fue estrenado en noviembre. Desde entonces el espacio alberga diariamente a más de 500 empleados.“Las infraestructuras son muy modernas y las oficinas se pensaron y se montaron en open space, un modelo estadounidense que favorece el trabajo en equipo y el intercambio de ideas entre los empleados”, dijo Matos.
Hasta fines de 2010, cuando se inauguró el edificio corporativo de Mapfre en la plaza Independencia, las oficinas de la empresa estaban distribuidas en no menos de tres ubicaciones distintas.El arquitecto a cargo de la obra, José Nino Pesce, explicó a Café & Negocios que el edificio corporativo se construyó sobre una estructura semiabandonada. Con 15 pisos y sin áreas comunes, de los 8.000 metros cuadrados de superficie la aseguradora utiliza solamente 1.500 porque algunos de los pisos están destinados al arrendamiento a otras empresas.Aunque el edificio no es propiedad de la firma, mediante un convenio con los inversores lograron transformarlo en su edificio institucional.“Los edificios corporativos son una tendencia que tiene un nuevo impulso en Uruguay y se mantendrá como algo definitivo”, afirmó Pesce.
Inauguraciones corporativas
La necesidad de más espacio y el no poder concretar una renegociación satisfactoria fue lo que motivó a Ferrere Abogados a mudarse de sus oficinas en el World Trade Center a su propio edificio corporativo.“Se nos estaba volviendo inmanejable negociar con más de 10 propietarios diferentes”, explicó a Café & Negocios el socio director de Ferrere, Andrés Cerisola. Luego de dos años de análisis, decidieron que un nuevo edificio les daría la oportunidad de repensar totalmente el diseño logístico. Según explicó Cerisola, el nuevo Edificio Ferrere –que estará ubicado en la calle Juncal a pocos metros de la plaza Independencia– permitirá brindar una atención diferencial a los clientes del estudio con tecnología de punta. La inversión, que ronda los US$ 4 millones entre construcción y muebles, es una apuesta a largo plazo que se justifica a partir de una ecuación: el crecimiento de la economía, las inversiones crecientes y el volumen de los negocios del estudio.
Posadas, Posadas y Vecino también tendrá un nuevo edificio corporativo en Carrasco que estrenará el 20 de mayo. La falta de espacio en sus oficinas de la calle Juncal, la búsqueda de mayor funcionalidad y de mejor calidad de vida tanto para los clientes como para los empleados fueron las razones que motivaron esta inversión. Con un estilo sobrio, la casona ubicada en la calle García Cortinas –pero que también tiene una entrada por Mones Roses– le permitirá tener un lugar donde la mayoría de los espacios están conectados.“La posibilidad tecnológica estaba agotada en el edificio de Ciudad Vieja y además estábamos desparramados en varios pisos y corredores. Vamos a lograr mucha integración y contacto visual”, explicó a Café y Negocios Francisco Obes Secco, socio de la firma.