Parece una sala de una mutualista o, mejor dicho, de un seguro privado. La temperatura es la ideal, está todo extremadamente limpio, los espacios se ven nuevos y funcionales. Se respira paz. Hay dos camas por habitación, hay sillas para los acompañantes, los enfermeros preguntan si está todo bien, retiran la bandeja del desayuno y se van con una sonrisa. Parece un seguro privado, pero es un servicio de la mal afamada Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE).
Un paraíso dentro de ASSE
El organismo instaló una sala que descongestiona emergencias de los hospitales