Un samurái hollywoodense de paseo por Arocena
El actor canadiense Keanu Reeves llegó ayer a Uruguay en ocasión del casamiento de su amigo, el director Carl Rinsch
Uruguay ya no es ajeno a contar con un poco de Hollywood cada tanto. Los puentes entre ambos lugares parecen acercarse cada vez más, con la presencia de figuras como Sean Penn, Hugh Jackman, Colin Farrel, Antonio Banderas y Richard Gere, quienes han sabido dejar su huella en el país ya sea por placer o por trabajo. A esta constelación se sumó ayer el actor y director canadiense Keanu Reeves, quien llegó ayer a Montevideo y a primeras horas de la tarde se paseó por la calle Arocena, en Carrasco Sur. En su paseo Reeves tomó Coca Cola, se sacó fotos con los cuidacoches y hasta se tomó un helado.
La megaestrella hollywoodense de 49 años viajó hasta este extremo del continente para divertirse un poco y participar en un casamiento, el de su amigo y director de su último filme, La leyenda del samurái: 47 Ronin, Carl Rinsch.
El actor se hospeda en el Hotel Sofitel Montevideo Casino Carrasco y pasado el mediodía salió rumbo a la Avenida Alfredo Arocena, vestido con un traje impecable, una remera oscura de cuello en V y una gorra que probablemente cumplía el fin de taparle la cara y para pasar desapercibido, algo que en parte logró.
Sin embargo, quienes lo reconocieron con su barba crecida y pelo largo, aprovecharon para tomarse unas fotografías. Varios trabajadores de la zona, narraron a El Observador que la escena se repetía: al principio, muchos no reconocían la presencia del actor hasta que de repente algún avispado se daba cuenta de su identidad, lo que daba comienzo al ritual infaltable de pedido de fotos con el famoso.
Varios cuidacoches no dudaron en hacerse de su retrato. Como no manejaban inglés, una mujer que acompañaba a Reeves se tomaba el tiempo de traducir los diálogos mientras el actor escuchaba atentamente.
Cerca de las 14:30 el Reeves entró a la estación de servicio ANCAP que se encuentra en la avenida. Allí tomó una Coca Cola de 600cc –que sale unos $ 30– y cuando fue a pagar sacó un billete de $1.000, acto que sorprendió a Gastón Aldama, trabajador del local, quien a primera vista no reconoció al actor, y de inmediato le preguntó en español si no contaba con “algo más chico” para pagar. Como vio que no hablaba español, en inglés le explicó que igual podía pagar en dólares. Reeves le dio US$2 y le dijo que podía quedarse con el cambio.
Antes de volver al hotel, Reeves siguió caminando relajado por la zona, con un temple digno de los expertos en artes marciales que el actor suele interpretar en varias de sus películas. En el camino aprovechó para tomarse un helado.
La visita de Reeves había sido anunciada por su colega y amigo Carl Rinsch, que se encuentra en Uruguay por varios motivos. Además de estar en plenos preparativos para su casamiento que será el jueves, el director estadounidense está en Uruguay filmando una campaña publicitaria para la tienda de ropa La Ópera.
Rinsch, cuya opera prima como director se estrenó el 16 de enero en la cartelera local, se encuentra en Uruguay para contraer matrimonio esta semana con Gabriela Rosés, una modelo uruguaya oriunda de Rivera.
Rinsch y Rosés se conocieron en un rodaje publicitario en México, donde se enamoraron. Tras vivir juntos en Los Ángeles, la pareja volvió a Montevideo para contraer matrimonio este en la Iglesia las Carmelitas, con una fiesta posterior en La Hacienda. La pareja espera más de 60 invitados desde Estados Unidos, además de Reeves.