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El domingo de las elecciones los gestos que dio el candidato oficialista Tabaré Vázquez fueron muy contundentes. Además de ponerse un traje más parecido al de presidente que al de candidato, prácticamente ignoró a su rival en la interna del Frente Amplio, Constanza Moreira.

Cuando el expresidente se trasladó a la sede del Frente Amplio empezó a hablar inmediatamente llegó y no esperó a que arribara su contrincante. Moreira ingresó al FA y Vázquez ya hablaba. En su discurso ni la mencionó.

Ahora, los sectores más a la izquierda del Frente Amplio que apoyaron la candidatura de Vázquez empiezan a presionar por imponer a Raúl Sendic en la fórmula presidencial.

El expresidente se fue a España y estará afuera del país por una semana. En ese tiempo los sectores podrán debatir. Luego, aplicando una de sus tácticas políticas más comunes de dejar crecer una polémica y luego saldar, Vázquez regresará y decidirá.

¿Pero qué margen le dejarán? Una cosa es un escenario como el planteado originalmente, con tres o cuatro nombres para que el precandidato escoja. Otra cosa es que tenga menos opciones y que una de ellas tenga atrás el respaldo de más de la mitad de los frenteamplistas que votaron el lunes.

Vázquez se ha caracterizado por un liderazgo fuerte. Muchas veces fue hasta el límite para que el Frente Amplio aceptara sus decisiones.

Con la vicepresidencia ya marcó que será él quien defina. El astorismo propuso a Mónica Xavier para el cargo y Vázquez ve ese nombre con buenos ojos.

Pero con la buena votación de Sendic más el apoyo de sus aliados la presión aumentará.

De todas formas para Vázquez el escenario actual es mejor al previo a la elección. Hasta ese momento la senadora Lucía Topolansky era una de las candidatas y ahora con la baja votación del MPP la opción de la primera dama no está presente. Con Sendic tiene mejor relación y por tanto no es imposible que lo acepte como vice.

Pero lo que haga y sobre todo cómo lo haga, puede marcar su relación futura con el FA.

Si se resiste al nombre de Sendic y se lo terminan imponiendo, aparecerá como débil para decisiones que él quiera adoptar en un eventual gobierno y no tengan respaldo del MPP y sus aliados.

Si por el contrario la sensación que deja es que él impone un nombre, puede estar ignorando no solo a Moreira, como ya lo hizo, sino a la mayoría del FA. Es un lujo que en esta campaña el expresidente no se puede dar.

Por eso el silencio parece ser más cómplice que negador del futuro de Sendic en la fórmula.
Temas:

Decisión 2014

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